30 de abril de 2015 - 00:00

Tolerancia cero e impunidad

Como en Ferguson y Nueva York, las protestas, la bronca y la violencia que desató esta semana en la ciudad de Baltimore la muerte de un joven negro a manos de la policía no son un hecho aislado ni azaroso.

Años de represión e impunidad policial y de connivencia política explican una nueva crónica de un estallido anunciado en Estados Unidos. Las cicatrices más recientes en esta ciudad del noreste norteamericano, en la que más del 63% de sus habitantes son negros, datan de finales de los años noventa.

Baltimore importó el modelo de tolerancia cero del ex intendente de Nueva York Rudolph Giuliani, una política que ganó adeptos en todo el mundo, incluida Argentina, y que propone como parte de su estrategia masificar las detenciones, inclusive de personas que hayan cometido la más mínima infracción.

El entonces intendente demócrata de Baltimore, Martin O'Malley, defendió la estrategia como “la correcta para ese momento” y destacó que las cifras de asesinatos y crímenes violentos disminuyeron. Sin embargo, la ciudad le tuvo que poner fin después de siete años y de gastar millones de dólares en indemnizaciones.

En 2004, Baltimore pagó 6 millones de dólares a Jeffrey Alston, un hombre que quedó paralizado del cuello para abajo después de ser detenido por “tener olor a alcohol en el aliento” y trasladado a una comisaría. Un año después, Dondi Johnson, un hombre de 43 años, fue detenido por orinar en la calle y después de un breve viaje en un patrullero terminó cuadripléjico, con la columna quebrada y desplazada.

urió un mes más tarde, y un jurado ordenó a la ciudad pagarle 7,4 millones a la familia de la víctima. El gobierno tuvo que pagar otros 870.000 dólares y eliminó la política de tolerancia cero.

Las detenciones masivas terminaron, pero no la impunidad policial comprada con dinero público.

LAS MAS LEIDAS