Los sofás de tela pueden ser complicados de limpiar, ya que cada material necesita diferentes tratamientos: mientras que algunos pueden lavarse con agua y jabón, otros tal vez necesiten un proceso en seco. Presta atención a las etiquetas para descubrir el acabado con el que estás trabajando antes de comenzar, y siempre prueba nuevos productos en la parte de atrás para evitar dañar una parte del mueble y dejar marcas aparentes.
Cepillá
El primer paso para limpiar tu sofá es remover todos los restos de suciedad acumulados. Para evitar mojar la tela más de lo necesario, usa un cepillo en seco que, de preferencia, debe ser suave, como un cepillo de dientes. Revisa cada parte de los almohadones y el asiento.
Aspirá
El siguiente paso es aspirar. Aunque tu sofá se vea limpio, es necesario remover todo el polvo de la superficie. Aspira la parte inferior y posterior del sofá para eliminar cualquier residuo.
¿Con o sin agua?
Es tiempo de encontrar el producto adecuado para tu sofá. Busca la etiqueta que muestre el material del mueble. Si dice que se debe limpiar con un producto a base de agua, puedes usar jabón de ropa, de platos o de alfombra. Diluye unas gotas en agua tibia y utiliza un trapo húmedo para refregar toda la superficie. No mojes demasiado el sofá para que seque más rápido.
