23 de diciembre de 2017 - 00:00

Thomas Malthus: la población y los alimentos

Si bien sus teorías sobre el estallido poblacional no se cumplieron, puede decirse que sus ideas son hoy la base de los ambientalistas.

Hace 215 años Thomas Malthus (1766-1834), clérigo y economista inglés, escribió su famosa teoría en un texto al que llamó "Ensayo sobre el principio de la población".

Su teoría se formuló sobre la base de dos postulados muy difíciles de discutir, al menos en aquella época

1° La alimentación es imprescindible para la subsistencia de los individuos.

2º La pasión entre los sexos tiene visos de mantenerse sin cambios en el transcurso de la historia.

Para explicar mejor su teoría él afirmaba que la población mundial se duplicaba cada 25 años lo que significaba un crecimiento en progresión geométrica, mientras que los bienes de subsistencia solo crecían en progresión aritmética.

Estas afirmaciones lo llevaron a exponer conceptos muy criticados en su época, en particular su postura a favor del control de la natalidad. La gente se reproduce más rápido que los alimentos, decía.

De manera general, él consideraba como centro y corazón de su teoría que mientras la población siguiera creciendo sin que nada la detuviese y además que la producción de alimentos estaba limitada por la extensión finita de las tierras cultivables del planeta, esto significaría el final progresivo de la vida por falta de recursos de subsistencia.

Las afirmaciones expresadas sonaban muy extrañas para los estados de ese momento, porque una mayor población siempre era bienvenida en razón de la necesidad de mayor cantidad de brazos para la industria y la agricultura, para una mayor recaudación fiscal y, en muchos casos, para acrecentar los ejércitos ya que las guerras eran una fuente de ocupación mayoritaria.

Otro aspecto interesante en la teoría de Malthus es el análisis de los aceleradores y frenos al crecimiento de la población. Él consideraba dos tipos de propagadores de la reproducción: los racionales, que eran aquellos que podían criar y educar a sus hijos, y los imprevisores, que simplemente procreaban sin pensar en el mantenimiento de sus descendientes.

Esta clasificación le valió muchas críticas por difundir esas ideas, si se quiere, agresivas especialmente en relación al segundo caso, lo cual mostraba que su preocupación era la sustentabilidad del crecimiento y cómo la naturaleza castigaría esta segunda forma de procrear por considerarla insustentable.

Los frenos calificados como preventivos estaban relacionados con una planificación de la familia en función de hechos o acontecimientos futuros que pueden preverse, como por ejemplo no tener más de dos hijos (uno por cada padre) mientras que los otros frenos a los que él llamaba positivos podían estar en la moral, en la miseria y el libertinaje, en los trabajos insanos o la pobreza extrema que deriva luego en enfermedades que van diezmando la vida. De hecho, él consideraba las guerras, pestes y cataclismos naturales como factores reguladores de la población.

La sociedad mundial de ese entonces estaba en un momento de baja poblacional, producto de epidemias, como la peste negra, que asoló Europa hasta mediados del siglo XVIII y terremotos importantes como el que destruyó Lisboa.

La apreciación de Malthus con respecto a la capacidad de los humanos para producir alimentos ha sido refutada por la realidad, especialmente en el último siglo y por muchas razones, entre otras por nuevos terrenos de cultivos, nuevas técnicas de irrigación, introducción de fertilizantes, selección genética, la lucha contra las plagas y otros, que produjeron una ampliación significativa del intervalo entre el nacimiento y la muerte del ser humano, pero no la creación del hombre inmortal, concepto desarrollado por el filósofo francés M. Condorcet.

Hoy el riesgo malthusiano de la ecuación población versus medios persiste, pero con nuevas causas, como son la contaminación ambiental o las guerras nucleares

Algunos ambientalistas ortodoxos como Hardin, Ehrlich, Brown o Eckholm están de acuerdo en que Malthus no ha acertado en el planteo de su teoría, ya que la ciencia, finalmente, ha resuelto la mayoría de sus afirmaciones negativas, no obstante, creen que el peligro aún no ha desaparecido ya que el mundo no ha resuelto cómo detener el crecimiento demográfico.

Al mismo tiempo, afirman que la capacidad de producir alimentos no muestra la velocidad de crecimiento que tuvo en los primeros años del siglo XX con la revolución verde y más tarde con la creciente tecnología.

Recordemos que ese planteo fue hecho en el año 1800, cuando la población mundial ascendía a 978 millones de personas. ¿Qué podía haber dicho Malthus ahora si viviera compartiendo este mundo con 7.000 millones? Seguramente lo mismo que hoy dicen los ambientalistas.

Cada año se incorporan al mundo unos 80 millones de personas con su carga de exigencias de alimentos, educación, alojamiento, empleo, cuidado de la salud y servicios de confort, lo cual produce expectativas preocupantes por la presión que esto genera sobre los recursos naturales, o sea, la preocupación continúa.

Hoy, el riesgo de la ecuación población versus medios de subsistencia persiste, pero con nuevas causas, como son la contaminación de los recursos básicos para la vida (suelo, agua y aire) y otro de aparición reciente e inherente al carácter violento del ser humano como podría ser una guerra nuclear.

Con la visión del diario del lunes, como dice el dictado popular, es claro que Malthus no acertó con las predicciones explicadas, pero no podemos negarle haber plantado la semilla del conocimiento sobre la dinámica poblacional que hoy es el corazón central de la crisis ambiental y principal preocupación del mundo científico para el mediano plazo.

Un justo homenaje sería reconocerle haber sido el primer ambientalista del mundo al pensar, focalizar y expresar las ideas de sustentabilidad como requisito único de la continuidad de la vida en la Tierra.

LAS MAS LEIDAS