Presuntos extremistas islámicos utilizaron explosivos y armas de grueso calibre para atacar una villa y fieles durante un servicio religioso cristiano en el noreste de Nigeria, dejando al menos 99 personas muertas y cientos de viviendas destruidas, dijeron autoridades y testigos.
Los ataques en los estados de Borno y Adamawa fueron unos de los atentados más letales cometidos recientemente por extremistas que están desafiando un estado de emergencia impuesto por los militares hace ocho meses en tres estados del norte de Nigeria diseñado para detener un levantamiento islámico ahí.
Los atacantes causaron varias explosiones en el poblado de Kawuri, después de lanzar su asalto cerca de un mercado.
La policía lugareña indicó que sólo allí 52 personas murieron y el poblado entero fue devastado por las llamas, incluyendo 300 casas.