25 de abril de 2018 - 00:00

Tarde caliente en el parque

Aparecieron los barras en la práctica del Lobo y hubo amenazas e insultos para los jugadores.

Las cosas que suceden en Gimnasia y Esgrima a veces son difíciles de creer. El equipo perdió solo tres partidos en la temporada, con momentos de buen fútbol y otros no tanto, pero con una cierta identidad, cercana al paladar del hincha.

Sin embargo, la derrota en Río Cuarto nubló la razón de varios y Marcelo Fuentes fue el fusible al que apuntaron los dirigentes. No fue el único hecho que causa conmoción y sorpresa.

Durante la tarde de ayer, cuando el plantel comenzaba una práctica que intentaba recuperar algo de la calma que tuvo en las anteriores semanas, aparecieron unos 30 individuos, claramente identificados con la barra brava, quienes, previo a sacar a los periodistas y fotógrafos de la tribuna, la emprendieron contra el plantel y en especial contra el goleador del equipo, Pablo Palacios Alvarenga.

Igual situación vivió el volante ofensivo Leandro Becerra, otro de los apuntados por los hinchas. También hubo reclamos para Agustín Briones y Ezequiel Viola.

Según cuentan testigos, hubo algún intercambio de opiniones, aunque el plantel debió escuchar las “recomendaciones” de los barras. ¿Cómo accedieron al estadio blanquinegro si había efectivos de la Policía apostados en el ingreso, con la clara intención de no permitir la entrada de ningún simpatizante? Sin embargo, algo pasó y los barras quedaron, alambrado de por medio, cara a cara con los jugadores.

La situación fue tensa y aunque nadie se animó a  confirmarlo, algún simpatizante habría exhibido un arma de fuego. Una locura. “Dejen de venderse” y  “pongan huevos”, fueron algunas de las frases más repetidas durante la tensa situación.

Tras una media hora de reclamos, los hinchas abandonaron la institución y el plantel continuó la práctica, aunque visiblemente conmocionado por lo sucedido. En medio, Martín Abaurre intentaba ponerse al frente del plantel e incluso tuvo tiempo de dialogar con algunos barras.

El exdefensor estará el frente del plantel mientras anoche se confirmó que hará dupla técnica con Darío “Lechuga” Alaníz  (ver página 2) hasta la finalización del torneo. La práctica apenas duró algo más de una hora y su brevedad marcó  la tensión lógica por lo sucedido.

A la salida del vestuario, las caras lo decían todo. Aunque se intentaba disimular el mal momento, los jugadores mostraban un malestar evidente. “Es cierto que la derrota caló hondo, pero no había motivos para una situación de estas características”, confió un allegado que, precavido, prefirió dejar su nombre en el anonimato.

La noche anterior también hubo espacio para que los vándalos hicieran de las suyas en las paredes del vestuario. Pintadas por doquier (ver página 2) expresaban el fastidio de los hinchas por la derrota 2-1 en Río Cuarto. El primer ascenso quedó atrás y ahora habrá que ir a buscar el segundo boleto que depositará a otro equipo en la B Nacional.

“Cambiar el chip”, pidió uno de los principales referentes tras la práctica, y varios se encolumnaron tras ese objetivo. Mientras la bronca dura entre los simpatizantes, el plantel sabe que hay que preparar el primer partido frente a Deportivo Madryn, el domingo, en Chubut. La vuelta será el domingo 6, en el Víctor Antonio Legrotaglie.

La situación de ayer no excede a ningún club argentino. Más bien marca una realidad que da vergüenza. Y miedo, claro. Mucho miedo.

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