Una familia argentina conserva en secreto una pequeña escultura que podría convertirse en una de las obras de arte más valiosas del mundo. Se trata de San Juan Bautista niño, una pieza que se atribuye a Miguel Ángel Buonarroti, aunque su autenticidad todavía debe ser confirmada por especialistas.
La cifra que se maneja para la obra llega a los US$ 450 millones, en caso de que los estudios respalden la atribución. Entre los organismos que participan de las investigaciones se encuentra la Universidad de Bolonia, donde se realizan análisis para avanzar en la identificación de la pieza.
La historia comenzó a principios de los años 90, cuando un historiador del arte empezó a estudiarla. Se trata de Ángel Osvaldo Nessi, director del Museo de Bellas Artes de La Plata, quien trabajó sobre ella entre 1993 y 2000 y en 1997 lo certificó oficialmente: para él, era un Miguel Ángel.
El caso llegó entonces a diarios y radios de todo el país, pero la repercusión tuvo consecuencias para la familia propietaria. Según Noticias Argentinas, varios intentos de secuestros a miembros de la familia determinaron que era momento de guardar silencio y dejar la obra en la colección privada.
Una escultura que habría llegado en el siglo XVIII
La obra es conocida en Italia como Il Giovannino y representa a San Juan Bautista durante su infancia. La hipótesis sobre su autoría la ubica en la juventud de Miguel Ángel, cuando tenía alrededor de 20 años y trabajaba en la Florencia de los Médici.
De acuerdo con la reconstrucción histórica, la escultura habría llegado al Río de la Plata en el siglo XVIII y permanecido en manos de la misma familia desde entonces. Su ubicación actual no se hizo pública para preservar el anonimato de sus propietarios.
Con la cifra de US$ 450 millones, la familia que la conserva entraría de un día para el otro en el ranking de Forbes de las 50 mayores fortunas de la Argentina, a la altura de empresarios como Miguel Galuccio, y con un patrimonio cercano a la mitad del de Lionel Messi.
Presunto robo a la Capilla Sixtina y decisión de la Justicia
Antes de llegar a los diarios, la escultura pasó por un juzgado.
En abril de 1995, una denuncia de la Policía Federal basada en datos de informantes aseguraba que enviados no oficiales del Vaticano estaban en contacto para obtener la escultura, supuestamente robada de la Capilla Sixtina cuatrocientos años antes e ingresada de contrabando al país.
La causa quedó en manos del juez en lo Penal Económico Julio Cruciani, que se involucró en persona.
Fue a la Nunciatura Apostólica a consultar al nuncio, monseñor Calabresi, y el 3 de mayo de 1995 participó él mismo del operativo: junto a la Policía Federal y la entonces SIDE, se allanaron la casa de la familia y la de un vecino. La escultura no apareció.
El juez consultó también a dos profesores de la UBA que, sin ver la pieza y a partir de fotocopias de fotografías, descartaron poder atribuir la autoría; uno de ellos dejó constancia de que esas imágenes no alcanzaban para un juicio.
San Juan Bautista niño, una pieza de Miguel Ángel Buonarroti.
El 23 de mayo de 1995, a pedido de la fiscalía, el juez desestimó la denuncia “por no constituir delito” y la causa número 17.914 se archivó. Desde entonces, la familia eligió el silencio y la escultura desapareció de la vista pública. Hoy aceptaron contar la historia por primera vez, aunque mantienen su identidad bajo reserva por razones de seguridad.
Qué dice la ciencia sobre la obra de arte
En 1998, Aurelio Álvarez Pérez, de la Universidad Autónoma de Barcelona, analizó muestras de la pieza con microscopía de luz polarizada y difracción de rayos X, y determinó que está hecha en alabastro yesoso.
En junio de 2026, con equipamiento de última generación, Josep Oriol Oms Llobet, del Instituto de Geociencias de Barcelona (GEO3BCN-CSIC), volvió a analizarla y confirmó el resultado con mayor precisión.
El dato no es menor: un documento histórico de 1570 describe con ese mismo material otra escultura que durante siglos fue considerada candidata a ser el San Giovannino perdido de Miguel Ángel, y que hoy se encuentra en España.
Todo el material fue reunido por el investigador y documentalista Pablo Semmartin en la monografía Il Giovannino Perduto: una hipótesis atributiva a Miguel Ángel Buonarroti, publicada en el repositorio científico Zenodo (DOI 10.5281/zenodo.22758278) y en Academia.edu.
La investigación de Semmartin comenzó en 2020, incluye más de 700 documentos originales de Ángel Osvaldo Nessi y biografías de Emil Ludwig, Giorgio Vasari y Ascanio Condivi, y plantea cinco líneas de evidencia -documentos históricos, testimonios, comparación estilística con la obra temprana del artista y análisis del material- que, en conjunto, sostienen la atribución.
Cuánto vale un Miguel Ángel
Prácticamente nunca aparece una escultura de Miguel Ángel en el mercado. Quienes participan de la investigación estiman que, si la atribución obtiene finalmente el respaldo académico de los estudios en curso, la pieza podría valer hasta 450 millones.
El techo de esa cifra no es caprichoso: es lo que se pagó en 2017 por el Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci, la obra de arte más cara de la historia.
El récord de "Salvator Mundi", la obra de arte más cara de la historia.
Su autoría todavía hoy es discutida por parte de los expertos, y aun así batió todos los récords. El caso ya despertó interés en el mercado internacional: el equipo mantuvo encuentros con referentes del sector, entre ellos uno en Londres con el marchand italiano Carlo Orsi.