Durante la tarde-noche del miércoles, quienes levantaron la vista hacia el horizonte oeste de Mendoza pudieron ser testigos de un importante evento astronómico. Se trató de una conjunción entre la Luna y Venus, que fue visible tras el atardecer.
-Los dos astros más brillantes de la noche fueron protagonistas del cielo mendocino. Las postales.
Durante la tarde-noche del miércoles, quienes levantaron la vista hacia el horizonte oeste de Mendoza pudieron ser testigos de un importante evento astronómico. Se trató de una conjunción entre la Luna y Venus, que fue visible tras el atardecer.
Según los datos técnicos difundidos en las efemérides astronómicas del Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires, ambos astros se ubicaron a una distancia aparente de apenas 0,5 grados, una separación tan diminuta que equivale al diámetro de una Luna llena.
Aunque visualmente parecía que la Luna y Venus están a punto de tocarse, los astrónomos recuerdan que se trata puramente de una cuestión de perspectiva terrestre. En el espacio tridimensional, los cuerpos celestes permanecen separados por millones de kilómetros en sus respectivas órbitas.
De acuerdo con crónicas de divulgación publicadas por el medio chileno T13 (donde también se registró el fenómeno), el atractivo visual de la jornada fue doble. Además del gran protagonismo de la Luna —que se mostró con una fina silueta creciente tras la Luna Nueva del pasado 14 de junio—, más abajo en el horizonte se sumó un verdadero desfile planetario que incluye las luces tenues pero visibles de Júpiter y Mercurio.
La geografía mendocina ofreció un escenario ideal para la observación debido a la limpieza momentánea de sus cielos hacia la cordillera. Siguiendo el reporte del Planetario, el momento óptimo para mirar al cielo fue aproximadamente a las 18.45 del miércoles.
Para disfrutar del espectáculo no se necesitó telescopios ni binoculares, aunque su uso permitió distinguir detalles de la superficie lunar y el intenso brillo plateado de Venus. Ambos astros se ocultaron rápido tras la montaña antes de que comenzara la noche cerrada.
A nivel continental, la expectativa científica fue todavía mayor. Tal como reportaron medios locales, en una franja geográfica que abarca zonas de Sudamérica (como el norte de Brasil y Venezuela) y Norteamérica, se produjo una "ocultación astronómica". Esto significa que la Luna pasó exactamente por delante de Venus, tapándolo por completo a plena luz del día.
Si bien en Mendoza no se alcanzó a observar esa desaparición total, la espectacular "conjunción" de la tarde noche bastó para garantizar una postal inolvidable.