Durante toda la travesía, el grupo fue acompañado por Pedro Guajardo y Víctor Abarca, quienes aportaron sus conocimientos sobre la región y sus principales atractivos.
El vino como puerta de entrada al Maule
El vino y el enoturismo son una de las principales puertas de entrada a la Región del Maule. Se trata de una zona agroindustrial y vitivinícola que se destaca por la producción de frutas, cereales y vinos de reconocimiento internacional.
La viña de la bodega Miguel Torres es 100% orgánica, no usan pesticidas.
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Uno de los puntos del recorrido fue Viña Miguel Torres, fundada en 1979 por el empresario español Miguel Agustín Torres y ubicada en el valle de Curicó. La bodega pertenece al grupo familiar español Bodegas Torres.
La empresa fue pionera en Chile en la incorporación de cubas de acero inoxidable y barricas de roble francés a su producción, una apuesta que elevó los estándares de elaboración del vino chileno.
Miguel Torres fue pionero en incorporar el acero inoxidable en la producción de vinos. Su innovación mejoró la calidad del vino chileno en todo el país.
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Sus vinos se caracterizan por ser 100% orgánicos, es decir, trabajan sin usar herbicidas ni pesticidas químicos. Sus cepas patrimoniales son el carmenere y la uva país.
El paisaje que rodea a la viña, a diferencia de los tradicionales viñedos de Mendoza, donde predominan los paisajes áridos de la cordillera, en el Maule las plantaciones aparecen rodeadas de un entorno verde y húmedo.
El complejo cuenta además con un restaurante que ofrece un menú de pasos, a la carte, y alternativas para distintos tipos de alimentación, como opciones vegetarianas y para personas celíacas. La propuesta se completa con degustaciones de vinos.
Del campo a la producción artesanal
El carácter agroindustrial es otro de los sellos del Maule. La fertilidad de sus suelos favorece una importante producción agrícola y, junto a ella, aparecen emprendimientos que buscan transformar los productos locales en elaboraciones artesanales.
Durante el recorrido fue posible conocer Deleite Rural, un emprendimiento de Sandra y Alejandro que propone acercar al visitante al proceso de transformación de frutas de la zona. Allí, cerezas, la guinda y otros productos locales se convierten artesanalmente en licores, conservas y mermeladas.
Alejandro y Sandra llevan adelante un emprendimiento destinado a la venta de productos 100% artesanales, como mermeladas, encurtidos y licores.
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Montaña, río y aventura en Los Queñes
Uno de los grandes atractivos de la región son sus paisajes. Los valles y las montañas del Maule ofrecen un entorno verde y fresco que transmiten la sensación de total tranquilidad.
En la comuna de Romeral, reconocida por el cultivo de cerezas, manzanas, frambuesas y arándanos, el recorrido llegó hasta Los Queñes, una localidad ubicada en la cordillera, a unos 40 kilómetros del valle de Curicó. Allí, el río y las montañas son el escenario para distintas actividades de naturaleza y aventura.
Algunas postales que se pueden observar desde la localidad de Los Queñes, ubicado a poco más de 50 km del Paso Planchón-Vergara.
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Sin dudas, la experiencia a destacar es el rafting por el río Teno, ofrecido por Chilean Adventure, un emprendimiento creado por el estadounidense Todd Ericson.
El recorrido tiene unos 12 kilómetros y se extiende durante más de una hora y media. La actividad tiene un valor de 25.000 CLP por persona y permite atravesar un paisaje precioso, rodeado por praderas verdes, animales, montañas y agua cristalina. El recorrido finaliza en la unión con el río Claro.
En la localidad de Los Queñes es posible hacer rafting bajando 12 km sobre el río Teno.
Victor Abarca Morales / @vitocoexplora
La zona también es elegida por kayakistas de todo el mundo como espacio de preparación para sus competencias.
Parque Nacional Radal Siete Tazas: el gran atractivo natural
Si hay un lugar que concentra buena parte de la identidad natural del Maule es el Parque Nacional Radal Siete Tazas, ubicado en la comuna de Molina, a unos 72 kilómetros del valle de Curicó.
Durante la visita, el grupo fue recibido por Felipe Barrios, jefe de Áreas Protegidas del Maule, y Aldo Reyes, administrador y guardaparques del parque.
El ingreso al Parque Nacional Radal Siete Tazas en la región del Maule en Chile.
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El área natural protegida fue declarada Parque Nacional en 2008 y permanece abierta durante todo el año, pero su principal período de visitas se concentra entre diciembre y marzo. Según la información brindada durante el recorrido, recibe alrededor de 120.000 visitantes por año.
Para ingresar al Parque se paga una entrada, el cual es de 4.500 CLP para turistas nacionales y 9.000 CLP para extranjeros. El recorrido tiene una duración de alrededor de una hora y media. Las entradas se adquieren solo mediante la página web pasesparque.cl.
A la izquierda, la cascada Salto la Leona. A la derecha, foto donde se ven algunas de las tazas de la cascada del Parque Nacional.
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El recorrido es una experiencia gratificante. Con el con el acompañamiento del guía turístico Roberto Cancino recorrimos senderos que te llevan hasta unos miradores desde los que se pueden apreciar ambientes del precordillerano y cordillerano con un una importante diversidad de paisajes y vegetación.
El principal atractivo escénico es el río Claro. Su lecho de roca basáltica de origen volcánico fue moldeado durante siglos por el agua, formando saltos y pozones rodeados de vegetación.
Así se ve la hermosa cascada Siete Tazas ubicada en la comuna de Molina, provincia de Curicó.
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Son precisamente una serie de pozones los que dan nombre al parque: las Siete Tazas. A medida que avanza el recorrido, aparecen otros dos atractivos destacados, el Salto de la Leona y el Velo de la Novia.
Imagen de la cascada del velo de la novia en la Reserva Nacional en la Región del Maule.
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De la montaña al Pacífico en dos horas
Una de las particularidades que más me sorprende del Maule es la posibilidad de pasar de la montaña al mar en aproximadamente dos horas.
El recorrido llegó hasta la comuna de Iloca, en la costa, donde la desembocadura del río Mataquito ofrece otro ecosistema completamente diferente.
En el río Mataquito es posible realizar avistamiento de las especies del ecosistema y conocer de cerca la ostricultura.
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Allí el grupo conoció a Juan Carlos, un pescador artesanal de cuarta generación dedicado a la pesca y al cultivo de ostras y jaibas.
Además de su actividad productiva, realiza recorridos por el río para observar las distintas especies que habitan este ecosistema. Según explicó durante la visita, en la zona pueden encontrarse más de 150 especies, entre ellas el flamenco chileno. El recorrido se realiza en una embarcación y permite observar la desembocadura y su entorno desde el agua.
En el río Mataquito conviven alrededor de 150 especies. En el lugar se realiza la ostricultura.
Victor Abarca Morales / @vitocoexplora
A pocos kilómetros aparece la costa de Iloca, con extensas playas de arenas grises y una oferta gastronómica vinculada principalmente a los productos del mar.
La playa de la localidad de Iloca, provincia de Curicó.
Victor Abarca Morales / @vitocoexplora
La riquísima gastronomía del Maule
La gastronomía es otro de los puntos fuertes de la propuesta turística del Maule. La oferta combina pescados, mariscos y carnes, junto con productos propios de la región.
En Romeral se encuentra el histórico restaurante Colo-Colo, un establecimiento patrimonial que convirtió la plateada y la hospitalidad popular en parte de la identidad gastronómica local.
La gastronomía es otro de los puntos fuertes de la propuesta turística del Maule.
Victor Abarca Morales / @vitocoexplora
Durante la estadía también fue posible conocer la propuesta gastronómica del hotel Villa El Descanso, la sede donde tuvo lugar el hospedaje. Ofrecen menú a la carta con opciones vegetarianas y sin glúten.
En la costa de Iloca, en tanto, se encuentra Borde Mar, un restaurante que tiene una particularidad: los productos utilizados en sus platos son recolectados directamente por el equipo en la playa.
El tren que conecta el Maule con Santiago
El recorrido por la región terminó en Curicó, desde tomamos el tren de EFE rumbo a Santiago.
La estación de Curicó cuenta con una infraestructura renovada luego de los destrozos que provocó el terremoto de 2010 y actualmente forma parte de la red ferroviaria que conecta desde Chillán hasta la capital chilena.
Así es la moderna estación de tren en Curicó. La anterior había quedado en ruinas tras el terremoto del 2010.
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Los trenes son modernos y en algunos tramos pueden alcanzar velocidades de hasta 160 kilómetros por hora. El servicio cuenta además con espacios accesibles para personas con movilidad reducida, baños y servicio de cafetería.
El viaje que conecta a Curicó con Estación Central, en Santiago, tiene una duración de menos de dos horas y es un servicio muy accesible: el pasaje tiene un precio promedio de 12.000 CLP.
El moderno tren de Chile que conecta desde Santiago hasta Chillán.
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Para una región que busca atraer cada vez más turistas extranjeros, la conectividad aparece como una pieza clave. El Maule aparece como una alternativa diferente para quienes cruzan la cordillera. Un territorio donde, en un mismo viaje, podés pasar del vino a la montaña y de la montaña al Pacífico, combinando la naturaleza, aventura, gastronomía y producción local.