8 de noviembre de 2026 - 16:46

Los Andes en la visita del Papa: cinco días caminando por devoción y la monja sanjuanina que viajó por el mundo para cuidar enfermos

Enviado especial de Los Andes a Buenos Aires. Una religiosa sanjuanina, una mujer que vio a tres pontífices y un padre y su hijo que viajaron desde Ushuaia comparten sus historias en la visita del Papa León XIV.

Enviado especial de Los Andes a Buenos Aires. La visita del papa León XIV convocó a fieles de distintos puntos del país, algunos de ellos dispuestos a recorrer cientos de kilómetros para participar de los encuentros y las celebraciones religiosas. Entre la expectativa por escuchar su mensaje y la emoción de estar cerca del Santo Padre, Los Andes recogió los testimonios de fieles que llegaron a Buenos Aires desde distintos puntos del país y que encontraron en esta visita un motivo de encuentro y esperanza.

Una de ellas es la hermana Ana Claudia, religiosa de la congregación Siervas de Jesús de la Caridad, quien lleva 40 años de vida consagrada y actualmente está destinada a una casa de Rosario. Aunque nació en San Juan, dejó la provincia cuando tenía apenas cuatro años, luego de que su padre perdiera el trabajo y la familia se trasladara a Buenos Aires.

A través de Los Andes, aprovechó la ocasión para enviar un saludo a sus familiares, amigos y conocidos que no pudieron acompañarla: "Un abrazo grande y una bendición de parte de Dios para cada uno de ustedes".

Durante su trayectoria religiosa, Ana Claudia estuvo destinada en distintos lugares del mundo. Su congregación tiene como misión principal el cuidado de enfermos y la asistencia a personas en situación de pobreza y vulnerabilidad. También trabaja con niños, comedores comunitarios y pacientes terminales.

Desde esa experiencia, la religiosa entiende la visita papal como una oportunidad para recuperar la esperanza en un contexto social complejo. "Nuestro país, los ciudadanos somos gente de a pie y estamos todos sufriendo por diversos motivos, materiales, espirituales, psicológicos. Y estamos, como se oye, una sociedad bastante dividida en algunos puntos", reflexionó.

Sin embargo, consideró que la convocatoria demuestra que todavía existen motivos para encontrarse. "Esto me está demostrando que no estamos tan divididos y que hay algo que nos une. Y ese algo es profundo, es ese anhelo que tenemos cada uno dentro como seres humanos de superación, de ser mejores", expresó.

Para ella, la posibilidad de escuchar otro mensaje y prestar atención a lo que sucede en la sociedad ya representa un motivo de esperanza. Además, aseguró que llegó al encuentro llevando las intenciones de quienes no pudieron estar presentes. "Yo voy con tus intenciones, con tu propósito, con tus deseos, tus anhelos. (...) Lo único que te pido es que confíes", relató.

Una mujer paraguaya y el tercer Papa que ve de cerca

Otra de las historias es la de Josefa Escobar, oriunda de Guarambaré, Paraguay, quien vive en Argentina desde hace 52 años. La visita de León XIV representa para ella una experiencia especial, ya que es el tercer Papa que tiene la oportunidad de ver.

"Estoy contenta acá para ver al Papa. He podido ir a ver a Juan Pablo II y también al papa Francisco en Paraguay, y se me hacía que era tan lindo verlo por tercera vez acá", contó emocionada.

Acompañada por sus hijas y su nieta, Josefa describió la jornada como una oportunidad para cerrar una etapa de su vida. "Con los años que tengo, es como cerrar una etapa de esto. Es muy lindo el día, se presta. Le digo que esto es un milagro", expresó.

También destacó uno de los mensajes del Sumo Pontífice sobre el lugar de los adultos mayores en la sociedad. Después de escuchar sus palabras durante una misa, se sintió identificada con la referencia al valor de los abuelos como transmisores de experiencias y consejos para las nuevas generaciones.

"Nosotros los viejitos parecemos que estamos de más, pero nuestros consejos quedan, perdurarán", recordó sobre el mensaje del Papa. Y agregó: "Quiere que los abuelos sigamos diciéndoles a ellos lo que era uno cuando éramos jóvenes".

Para Josefa, esa transmisión entre generaciones es una de las cuestiones más importantes de esta etapa de su vida. "Yo agradezco mucho la vida que tengo, la salud que tengo y esta bendita tierra que amo como si fuera mía", afirmó.

Cinco días de viaje desde Ushuaia

La distancia tampoco fue un impedimento para Julio César Rodríguez y su hijo Brian Ignacio Rodríguez, integrantes de la parroquia María Auxiliadora de Ushuaia, Tierra del Fuego. Ambos viajaron por tierra durante cinco días para participar de las actividades organizadas en Buenos Aires.

"Vinimos para el encuentro y el evento masivo con el Santo Padre", explicó Julio César. Aunque el trayecto fue largo y agotador, aseguró que la emoción de estar cerca del Pontífice hizo que el esfuerzo valiera la pena.

La familia llegó a Buenos Aires después de permanecer unos días en la provincia. Su intención era participar de las principales actividades previstas en la ciudad, entre ellas la misa y el encuentro de jóvenes.

"Cinco días de viaje. Cansador, pero la verdad, con gran emoción por estar cerca del Santo Padre", resumió. Para ambos, el recorrido desde el extremo sur del país fue parte de una experiencia que, más allá de las distancias, los reunió con otros fieles en torno a un mismo acontecimiento.

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