La posibilidad de que los jóvenes mendocinos puedan obtener la licencia de conducir a los 17 años dejó de ser una propuesta aislada para convertirse en uno de los debates que comienza a ganar espacio dentro de la agenda legislativa provincial.
La iniciativa comenzará a discutirse en comisión y ya reúne respaldos del oficialismo, sectores de la oposición y áreas del Gobierno provincial. Seguridad se mostró favorable a bajar la edad con mayores controles, mientras que Educación advirtió que cualquier cambio requiere formación, evaluación y recursos.
La posibilidad de que los jóvenes mendocinos puedan obtener la licencia de conducir a los 17 años dejó de ser una propuesta aislada para convertirse en uno de los debates que comienza a ganar espacio dentro de la agenda legislativa provincial.
El proyecto presentado por la diputada provincial María Eugenia De Marchi busca modificar la Ley de Tránsito de Mendoza para que la provincia adhiera plenamente al régimen nacional, que permite otorgar licencias de conducir a menores de edad bajo determinadas condiciones. La iniciativa ya comenzó a sumar respaldos políticos y técnicos, tanto dentro del oficialismo como en sectores de la oposición y del propio Gobierno provincial.
Mientras Mendoza mantiene la exigencia de los 18 años como edad mínima para conducir, la mayoría de las provincias argentinas permite hacerlo desde los 17 años con autorización de los padres o tutores.
La discusión, sin embargo, ya no se limita a la cuestión etaria. A medida que avanza el tratamiento legislativo aparecen otros ejes vinculados a la seguridad vial, la formación de los conductores, la educación y la responsabilidad de quienes accederían a la licencia.
Actualmente Mendoza integra un grupo reducido de provincias que todavía no habilitan la licencia de conducir para adolescentes de 17 años.
Junto con Santa Fe y Chubut, la provincia conserva una excepción dentro de su legislación local que impide aplicar plenamente lo establecido por la Ley Nacional de Tránsito.
La situación genera una diferencia concreta respecto del resto del país. Mientras en la mayoría de las jurisdicciones los jóvenes pueden comenzar a conducir legalmente antes de cumplir la mayoría de edad, en Mendoza deben esperar hasta los 18 años.
Existe una excepción, aunque poco utilizada. Los menores pueden acceder a una licencia si previamente obtienen una emancipación mediante un trámite notarial. Sin embargo, se trata de un procedimiento complejo y costoso que obliga a intervenir a un escribano antes de iniciar el trámite habitual.
La propuesta legislativa busca precisamente eliminar esa barrera administrativa.
Uno de los datos más relevantes de las últimas horas fue la postura expresada por la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus.
La funcionaria confirmó que el proyecto ya está siendo analizado por el Ejecutivo y adelantó una posición favorable.
“Ya adelanté que no estoy en contra de que baje la edad, siempre y cuando se haga con todos los controles”, señaló.
Rus vinculó esa posibilidad con el fortalecimiento de los mecanismos de evaluación y capacitación que actualmente impulsa la Provincia.
La ministra anunció que comenzará una nueva instancia de formación destinada a instructores de los centros emisores de licencias, especialmente en materia de motovehículos.
Sus declaraciones representan hasta ahora la señal más clara de acompañamiento que recibió el proyecto desde el Gobierno provincial.
La discusión también comenzó a involucrar a la Dirección General de Escuelas.
Consultado por Diario Los Andes, el ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE, Tadeo García Zalazar, introdujo un enfoque complementario al planteado desde Seguridad.
“Cualquier cambio en este sentido debe estar acompañado por mecanismos adecuados de formación, evaluación y responsabilidad”, afirmó.
El funcionario consideró que la educación vial es una herramienta importante, aunque aclaró que el debate no puede reducirse únicamente a incorporar más contenidos dentro de las aulas.
“La educación vial es importante, pero no creo que la solución pase solamente por agregar más contenidos escolares”, señaló.
Para García Zalazar, conducir implica una combinación de factores que exceden el aprendizaje teórico.
“Conducir implica madurez, responsabilidad individual y controles adecuados. Son varios factores que tienen que funcionar en conjunto”, expresó.
Además, advirtió que cualquier fortalecimiento de la formación vial requerirá inversiones y planificación.
“Cualquier fortalecimiento de la formación vial requiere recursos, capacitación, materiales y una planificación adecuada para que pueda implementarse de manera efectiva y sostenida en el tiempo”, agregó.
Sus declaraciones aparecen en momentos en que algunos sectores proponen profundizar la enseñanza de contenidos vinculados a la seguridad vial durante la escuela secundaria.
La autora del proyecto sostiene que el principal objetivo es adaptar la legislación mendocina a una realidad que ya existe en gran parte del país.
Según explicó De Marchi, la iniciativa busca brindar una herramienta de movilidad a jóvenes que estudian, trabajan o comienzan a asumir nuevas responsabilidades.
“El principal objetivo es que los jóvenes de 17 años que siguen estudiando o comienzan a trabajar tengan la posibilidad de conducir”, afirmó.
La legisladora confirmó además que solicitó preferencia con despacho para acelerar el tratamiento parlamentario y que el expediente podría comenzar a ser analizado en comisión durante los próximos días.
Según aseguró, la propuesta viene encontrando una recepción favorable en distintos sectores políticos.
El proyecto también generó coincidencias entre oficialismo y oposición.
Desde La Libertad Avanza y el PRO ya manifestaron su predisposición a acompañar la iniciativa. Pero también aparecen señales favorables desde el peronismo.
El diputado Gustavo Perret presentó incluso una propuesta alternativa que va más allá de la impulsada por De Marchi.
Su proyecto plantea habilitar determinadas licencias desde los 16 años y reducir además la edad requerida para algunas categorías profesionales.
Según argumentó, las responsabilidades que hoy asumen muchos adolescentes justifican revisar los límites actuales.
“Hoy se les piden muchísimas responsabilidades que son mucho mayores a las que tenían hace poco tiempo atrás”, señaló.
Perret también consideró que permitir el acceso temprano a la conducción podría transformarse en una herramienta para el trabajo y la inserción laboral.
El principal interrogante que atraviesa el debate sigue siendo el impacto que una reducción de la edad podría tener sobre la seguridad vial.
Desde la Unidad Ejecutiva de Seguridad Vial de Mendoza se ha planteado la necesidad de analizar la iniciativa desde una mirada integral.
Las estadísticas muestran que la mayor concentración de víctimas fatales en siniestros viales se registra entre los 15 y los 34 años.
Por eso distintos especialistas consideran que cualquier modificación debería ser acompañada por estudios técnicos, evaluaciones psicofísicas rigurosas, formación adecuada y controles efectivos.
En ese punto parecen coincidir tanto quienes respaldan el proyecto como quienes observan la propuesta con cautela.
La discusión ya no parece centrarse exclusivamente en la edad. El eje comienza a desplazarse hacia las condiciones necesarias para que un joven pueda conducir de manera segura.
Hasta hace pocos meses la posibilidad de habilitar licencias para menores de 18 años parecía un tema sin espacio dentro de la agenda legislativa mendocina. Hoy el escenario es diferente.
El proyecto tiene estado parlamentario, comenzará a discutirse en comisión, suma apoyos de distintos bloques y ya recibió señales positivas de áreas clave del Gobierno.
Aún resta el debate técnico y político dentro de la Legislatura, pero la propuesta empieza a reunir un consenso poco frecuente.
La pregunta que comienza a instalarse ya no es solamente si Mendoza debe alinearse con el resto del país, sino de qué manera debería hacerlo y cuáles serán las exigencias que acompañarán esa eventual ampliación de derechos para los jóvenes conductores.