13 de octubre de 2026 - 09:21

La resiliencia empieza en casa

En el Día Internacional para la Reducción de Desastres, la autora de este artículo, reconocida especialista en comunicación social y en la gestión y reducción del riesgo de desastres (GRRD), plantea que garantizar hogares seguros y accesibles requiere pasar de la simple reacción a una cultura de prevención que involucre a gobiernos, comunidades y ciudadanos.

Podremos decir que el hogar es aquello que hemos fundado en las ternuras, el espacio donde la convivencia contiene días y años donde el pan es símbolo y suma de lo cotidiano. El hogar es el aroma, la palabra, las risas de los niños, el juego con una mascota, el refugio anhelado, la confluencia de todo lo que es humano.

Por lo general, se visibiliza como “la casa”, mi casa, nuestra casa, tu casa.

A veces hay una ciudad, una pradera o un cañadón por donde escurre el río de las nieves, y ahí está la casa. A veces, es un espacio colectivo, o en el pleno desamparo. Le decimos “hogar” a ese ámbito donde establecemos vínculos emocionales y nos rodea una sensación de protección, afecto y pertenencia; en fin, la vida transcurriendo.

Toda persona merece tener una casa donde fundar su hogar y necesita que ese lugar sea asequible, seguro, donde sus habitantes perciban sus vulnerabilidades, que puedan reconocer a qué tipo de amenaza pueden estar expuestos, de modo que reduzcan el riesgo que puede afectar vidas y bienes.

Si llegamos a perder nuestro “techo” y lo que percibimos como el” hogar”, será una de las situaciones más terribles que podamos vivir, sobre todo si hay pérdida de los afectos más cercanos. Desaparece la historia personal y familiar, los recuerdos, el patrimonio, la satisfacción de nuestras necesidades primarias, y las aspiraciones a vivir una vida plena. Hay Incertidumbre sobre el futuro, secuelas físicas y psicológicas

Para garantizar que los hogares permanezcan seguros para todas las personas, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), ha seleccionado "La resiliencia empieza en casa" como tema del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (DIRRD) 2026, que se conmemora el 13 de octubre.

Esta conmemoración tiene como objetivo concienciar a gobiernos, comunidades y a la opinión pública sobre la necesidad de minimizar los riesgos y pasar de una actitud de simple reacción ante las emergencias, a una cultura de prevención y preparación ante posibles eventos adversos.

“Cuando las casas se ubican en zonas de alto riesgo, se construyen sin diseños resilientes ante desastres o se mantienen de manera insuficiente para resistir las amenazas crecientes, el hogar se convierte en un espacio de vulnerabilidad que contribuye a la pérdida de vidas, el desplazamiento y las pérdidas económicas”. “Cuando las casas se ubican en zonas de alto riesgo, se construyen sin diseños resilientes ante desastres o se mantienen de manera insuficiente para resistir las amenazas crecientes, el hogar se convierte en un espacio de vulnerabilidad que contribuye a la pérdida de vidas, el desplazamiento y las pérdidas económicas”.

Se deduce que la resiliencia del hogar depende de la acción combinada de gobiernos, autoridades locales, sector privado y también de los habitantes. La resiliencia se nutre del acceso de los hogares a la información fidedigna sobre los riesgos que enfrentan y los comprenden adecuadamente, y de la respuesta eficaz de los ciudadanos a las alertas tempranas. Además, si toman decisiones informadas sobre sus viviendas y participan en los procesos de planificación local. Es entonces, cuando se convierten en “agentes activos de la resiliencia”.

Los mensajes clave que promueve el Día Internacional para la Reducción de Desastres

• Nadie debería tener que elegir entre una vivienda asequible y una segura.

• Toda persona merece un hogar capaz de resistir las amenazas que lo rodean.

• Los desastres no destruyen solo edificaciones: destruyen vidas, medios de vida y futuros. La resiliencia empieza en el lugar y la forma en que vivimos.

• Una alerta que no llega al hogar, no se comprende o no impulsa ninguna acción es una alerta que falla.

• El costo de incorporar resiliencia a las viviendas es una fracción del costo de reconstruir tras un desastre.

• La resiliencia en el hogar no es un lujo: es un derecho, una responsabilidad y una inversión.

• Cuando los hogares están informados, preparados e incluidos en la planificación, las comunidades enteras se vuelven más fuertes.

• El liderazgo de las mujeres y la participación comunitaria son esenciales para hogares y comunidades resilientes.

• La vivienda resiliente debe ser accesible, asequible y segura para todas las personas.

• La inclusión salva vidas: la resiliencia es más sólida cuando todas las personas forman parte de la planificación y la toma de decisiones.

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