— Dr. Luciano Sabatini: Acordate que la biología reproductiva está determinada hace 3.500 millones de años atrás. Los primeros seres humanos que habitaron el planeta tenían destinada la maternidad o tener sus crías entre los 17 y los 25 años. Por eso es que la mujer humana, como raza, tiene su máximo potencial de fertilidad entre los 17 y los 25 años. Y esa programación biológica que viene de hace tantos años estaba determinada para perpetuar la especie.
Entonces, las mujeres en aquella época estaban determinadas a tener la mayor cantidad de crías posibles y tenían también una expectativa de vida muy cortita. Acordate que fallecíamos a los 40, 50 años, entonces casi no existía la menopausia en las mujeres.
Todo eso fue cambiando, después la época de nuestros abuelos que ya tenían sus hijos este también en un gran número, pero ahí con un objetivo fundamentalmente destinado a la perpetuación, pero también tenía que ver mucho con lo laboral, porque ya los chicos a partir de los 10 años ya empezaban a tener un rol muy importante en la economía de la familia.
— Hoy la mayoría de las mujeres que ves son las que quieren ser mamá más de 35 y hasta 38 o 40.
— Dr. Luciano Sabatini: Sí, y vemos una gran cantidad de mujeres que no quieren ser mamás, pero hay un número grande de mujeres que sí quieren ser mamá en algún momento. Entonces vienen a veces a los 35 años y me dicen: «Yo quiero ser mamá, nací sabiendo que quería ser mamá, no creo que quiera tener muchos hijos, pero también siento que no es este el momento para que yo sea mamá.
Yo en este momento estoy creciendo un montón en mi trabajo, estoy desarrollándome, quizás vamos a ponernos a meternos en un crédito para construir nuestra casa» y ahí entra el conflicto: «Sé que tengo que ser mamá, pero sé que pasa el tiempo y eso me perjudica desde el lado de mis óvulos, y además tengo por mi razón laboral, este, no puedo en este momento ser mamá».
Mariana Silva (paciente), Laura Rez Masud y Dr. Luciano Sabatini, médico ginecólogo y especialista en reproducción humana MP 8643.
Marcelo Rolland
— Y ahí es cuando deciden congelar los óvulos.
— Dr. Luciano Sabatini: Bueno, la consulta para congelar óvulos se ha cuadruplicado este año. También yo creo que la mujer está teniendo más información. De hecho, tuvimos que hasta inclusive ampliar la clínica por la cantidad de criopreservación de óvulos. El banco de óvulos ha tomado un rol fundamental ahora y tiene un sector determinado del instituto para poder abastecer esta demanda de gente.
— Y vienen después las mujeres, después de los 35 o 38, 40, con la necesidad entonces de, retirar sus óvulos y pensar en esta implantación.
— Dr. Luciano Sabatini: Sí, porque el principal rol nuestro tiene que ver con agarrar y explicarle lo difícil que es después de los 35 años y mucho más después de los 38 años lograr un embarazo. Entonces yo lo que trato de hacer primero, es de convencerla si existe alguna posibilidad de que ella pueda adelantar esa llegada del bebé.
Muchas veces vienen en pareja y plantean «No queremos ser papás ahora». Entonces quizás ellos no tienen toda la información después de lo difícil que va a ser. Pensé que me iba a ir mucho peor y, francamente, he logrado convencer a algunas parejas que adelanten.
— Pero me sorprendió lo que dijiste, cómo se ha ido incrementando…
— Dr. Luciano Sabatini: Y me he empezado a adaptar a esta nueva realidad de decir: «Están empezando a venir parejas en donde yo voy a tener que hacerles un tratamiento y quizás nunca han buscado un embarazo y hasta quizás son fértiles», pero es verdad que tienen mayores riesgos de tener algún bebé con problema.
Entonces acá se desprende el último punto de la nueva maternidad, que es mucho más común en Europa y en Estados Unidos, mucho más común en Buenos Aires, que es: «Quisiéramos tratar de tener un hijo sano porque los dos laburamos mucho, los dos tenemos muchísimas responsabilidades y la verdad que tener algún hijo con alguna enfermedad grave o severa y que sea fatal, quisiéramos evitarlo.
Si tenemos alguna posibilidad de evitar esa situación, quisiéramos evitarlo». Y ahí es donde entra en juego todo esto del estudio genético de la pareja o el estudio genético del embrión, qué se puede prevenir y qué no, qué es un abuso desde el punto de vista genético y qué es algo que sea sensato realmente desde el punto de vista genético.
Porque también pasa algo, los grandes laboratorios de genética reproductiva, por ejemplo, donde le hicimos los estudios a Mariana, están afuera y están en muchos casos en manos de fondos de inversión. Entonces son muy agresivos. Te dicen «Vamos a estudiar si tu hijo tiene alguna enfermedad severa, pero ya que estamos, puedo ver si elegimos el que tenga mejor coeficiente intelectual, el que tenga más altura, el que no sea calvo, el color de ojos». Para, ¿por qué mezclamos todo esto?
— Y ahora le vamos a preguntar a Mariana, porque Mariana sí se somete justamente a este estudio genético, deciden hacerle el estudio genético a los embriones para que no tenga la enfermedad que ella tiene. Nos vas a contar, Mariana, de qué se trata, Luciano nos ayuda. Vos te enterás que no vas a poder ser mamá y por eso recurrís a los chicos de alguna forma.
— Mariana Silva: Sí, en realidad mi familia tenemos una enfermedad genética que nos enteramos todos de grande, puntualmente tenemos distrofia muscular de Steinert, que hace que en las extremidades tanto manos como pies tengamos problemas, o sea, no reaccionan, es como que nos faltaba un músculo que le pasa las indicaciones a las manos y a los pies, así que por ahí tenemos caídas, de la nada, y bueno, y yo sobre todo en las manos. O sea, no puedo abrir una gaseosa, un montón de cosas que de la vida normal que por ahí no lo puedes hacer.
— Y ustedes querían ser padres…
— Mariana Silva: Claro, nos enteramos en la familia y ya mis hermanos habían sido padres porque son todos más grandes que yo, yo soy la más chica. Entonces, ahí con mi esposo buscábamos un bebé y esta enfermedad te afecta mucho lo que es la vista y el corazón, así que fuimos primero al Instituto Favaloro de Buenos Aires a consultar, viste el tema de hacer un tratamiento, la maternidad, cómo sería, no nos dieron buenos pronósticos. Y después una amiga me recomendó ir con Luciano, con él directamente en su instituto. La verdad es que vimos que los pasillos de esa clínica están llenos de esperanza.
— ¿Y le hicieron el estudio genético a los embriones? ¿Cuántos embriones tenían y cuántos se sometieron a este estudio genético?
— Mariana Silva: Sí, hicimos dos tratamientos, el primero no tuvo efecto digamos, y el segundo mandamos cinco embriones. La verdad que el estudio tampoco era económico. Estamos hablando de dólares, cifras altísimas. Y bueno, pudimos hacer uno en un primer momento y no funcionó y ya el segundo eran cinco embriones de los cuales cuatro tenían mi enfermedad y una nena no.
— De los cinco embriones, cuatro tenían la enfermedad, qué fuerte, y una nena no. Y una nena porque aparte se conoce el sexo inclusive cuando haces el estudio genético, antes de que te lo implanten en el útero ya sabes si va a ser nena o varón.
— Dr. Luciano Sabatini: Sí, porque como se estudian todos los cromosomas, en el informe te viene eh si es XX o si es XY. Entonces vos puedes saberlo secundariamente, el objetivo del estudio no es saber el sexo, sino como viene informado.
— ¿Qué sentiste cuando Luciano te dijo: 'Hay un embrión que está sano y se puede implantar'?
— Mariana Silva: Verdaderamente en mi mente eran dos, porque digo, mandamos la primera vez tres y vino uno solo sano, digo, de cinco, dos mínimo y en mi mente estaba eso. Y bueno fue uno solo y le dimos para adelante.
— Dr. Luciano Sabatini: A partir de ese momento lo que yo hago es empezar a preparar el útero para hacer la transferencia de ese embrión que está estudiado y está guardado, está criopreservado esperando el resultado y este en ese momento es cuando después lo transfiero dentro del útero y ahí cruzas los dedos para ver si prende o no prende. Mariana ha sido pionera en estos estudios, recién se estaban empezando a hacer, mandábamos todo a Miami.
— ¿Y hoy cómo estás? ¿Esta nena cuántos años, cuántos años tiene? ¿Cómo fue cuando nació? Me imagino la emoción y bueno, que no tenía esta enfermedad hereditaria que ustedes temían tanto.
— Mariana Silva: Claro, exactamente. Delfina tiene 6 años. Cuando nació lo primero que hicimos fue hacerle el estudio de sangre, lo mandamos a Buenos Aires, todo con la genetista para ver que realmente no tuviera la enfermedad, porque bueno, el riesgo igual más allá que se analiza puede tener un grado. Y no, ella es completamente sana gracias a Dios.
—Y en algún momento te dio miedo digamos pensar o debatir sobre este tema o que te juzgaran por qué elegiste un embrión
— Mariana Silva: Al principio tuve algunos conflictos internos pero después cuando entendés que vos estás enferma y que si te traes un niño todavía peor que necesite mucho de vos y no puedas brindarle lo que necesite porque está enfermo, lo que sea, ahí te das cuenta de que vale la pena hacer un tratamiento. O sea, yo le quiero decir a las mamás que están en una situación parecida que se animen, porque es la manera y es la manera de formar una familia si es el deseo que tenés.
— Dr. Luciano Sabatini: Es difícil, yo entiendo la pregunta tuya y yo convivo con ese debate porque la gente puede opinar un montón de decir: «Che, pero qué egoísta, la Mariana traer un hijo al mundo este con esa enfermedad, podría no haber sido mamá». Es muy difícil cuando no estás de este lado.