A pocos kilómetros de Mar del Plata, en su Balcarce natal, Juan Manuel Fangio eligió un rincón místico rodeado de sierras para construir su refugio personal. Hoy, el antiguo casco de estancia La Prudencia mantiene viva la faceta más íntima del quíntuple campeón mundial de Fórmula 1, transformado en un exclusivo destino turístico.
El predio se ubica en la zona de Los Pinos y ofrece vistas directas hacia la Sierra La Chata, en un paisaje compuesto por valles. Lejos de las playas concurridas, la propiedad propone una conexión directa con la naturaleza durante los fines de semana largos.
El vínculo inquebrantable de Fangio con su ciudad natal motivó la elección de estas tierras, donde supervisó personalmente los detalles arquitectónicos de la casa principal.
@elcascodefangio en Instagram
La intimidad del piloto en el casco La Prudencia
El vínculo inquebrantable de Fangio con su ciudad natal motivó la elección de estas tierras, donde supervisó personalmente los detalles arquitectónicos de la casa principal. La razón de su preservación actual radica en la labor de la Fundación Fangio, entidad propietaria que conserva el escritorio personal y los muebles originales del piloto para exhibir el ámbito en el que descansaba la leyenda.
En la actualidad, la estancia opera como un hotel de campo boutique orientado a quienes buscan serenidad cerca de la infraestructura urbana. Las opciones de alojamiento abarcan habitaciones modernas en el sector de apart y una cabaña diseñada para grupos familiares que requieren privacidad.
En la actualidad, la estancia opera como un hotel de campo boutique orientado a quienes buscan serenidad cerca de la infraestructura urbana.
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Naturaleza, patrimonio histórico y eventos
Durante la estadía, los visitantes recorren senderos naturales en las sierras y acceden a una valiosa colección de coches. En las cercanías funciona también un museo que resguarda el patrimonio histórico del deportista argentino.
Durante la estadía, los visitantes recorren senderos naturales en las sierras y acceden a una valiosa colección de coches.
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La propuesta se completa con El Monturero, un antiguo galpón de máquinas reconvertido en un salón de eventos con capacidad para 300 personas. De este modo, el histórico refugio combina la memoria del automovilismo con el turismo rural de la provincia.