4 de octubre de 2026 - 08:00

La arqueóloga mendocina que investiga el pasado desde España

Vanesa Guajardo revela la historia de Mendoza y de algunas regiones de España. Un sueño que nació con el esfuerzo de sus padres.

Vanesa Guajardo (39) es "nacida y criada" en Tunuyán (como ella misma describe), es arqueóloga y desde hace cuatro meses vive una experiencia que, cuando mira hacia atrás, también siente como un logro de toda su familia. Actualmente, la mendocina está en Jaén (España), donde avanza en su doctorado en Arqueología gracias a una beca y a un convenio de cotutela entre la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Universidad de Jaén (UJa).

Allí está trabajando en el Instituto Universitario de Arqueología Ibérica, donde desarrolla tareas en el laboratorio de paleoambiente y participa de investigaciones vinculadas con cartografía y arqueología. Uno de los proyectos en los que participa está relacionado con las sociedades íberas y la presencia romana en el territorio.

Vanesa Guajardo se ha especializado en aqueobiología.

Vanesa Guajardo se ha especializado en aqueobiología.

En simultáneo, forma parte de ArqueoAndes, un proyecto que vincula investigadores argentinos y españoles y que estudia la transformación del paisaje de la alta montaña mendocina. Es el mismo equipo que anunció hace unos días el hallazgo de un presunto geoglifo en la Cordillera de los Andes mendocina (y que se ve desde el espacio). Su función está relacionada con el análisis de los restos vegetales.

“Es importante ver cómo las sociedades del pasado se relacionaban con el ambiente y entender fenómenos sociales y políticos por medio de la botánica, del mundo vegetal”, explica la científica, quien se ha abocado su línea de trabajo en intentar comprender las relaciones entre las comunidades humanas y el mundo vegetal en el norte de Mendoza durante los últimos 2.000 años.

Es, en definitiva, una forma de mirar la historia entendiendo a las personas que habitaron un territorio a partir de aquello que sembraron, recolectaron, utilizaron y transformaron.

Durante la charla, Vanesa se emociona hasta las lágrimas. Y no es para menos, ya que es la primera generación universitaria de su familia. Y cuando habla de eso, inevitablemente aparecen sus padres y el esfuerzo que hicieron.

“Esto para mi familia es importantísimo. Soy la primera generación universitaria, mis papás nos dieron el mejor legado de poder estudiar y formarme en la universidad pública”, cuenta Vanesa.

De las aulas a las ruinas

En 2009, Vanesa Guajardo comenzó a trabajar en arqueología y se incorporó a un proyecto de investigación sobre las Ruinas de San Francisco (en la Ciudad de Mendoza), dirigido por el arqueólogo Horacio Chiavazza, quien ya había sido su profesor.

La temática la atrapó y, desde entonces, Vanesa pasó a ser parte del Centro de Investigaciones Ruinas de San Francisco. Allí comenzó a construir su especialización en arqueobotánica, una rama de la arqueología que estudia la relación entre las sociedades humanas del pasado y las plantas.

Su trabajo la llevó a participar de distintas excavaciones en Mendoza, así como también de estudio de material que otros investigadores hallaron. Estuvo en el Área Fundacional, trabajó sobre hallazgos de calle San Martín -a la altura calle Corrientes-, y más recientemente participó de excavaciones en la Plaza Cobos.

Y también ha investigado la arqueología de Alta Montaña, siempre desde su especialidad.

Vanesa ha enfocado sus estudios en las comunidades mendocinas de los últimos 2.000 años.

Vanesa ha enfocado sus estudios en las comunidades mendocinas de los últimos 2.000 años.

“Lo que tiene de atrapante y lindo la arqueología es la sinergia, que me encuentra a mí analizando cosas que se excavaron cuando estaba en la primaria, y que luego tendrá a otros investigadores investigando cosas excavadas por mí”, cuenta, con entusiasmo.

Una investigación que une a Mendoza con España

De la mano del trabajo académico, Vanesa fue construyendo puentes internacionales. Así fue como conoció a investigadores de la Universidad de Jaén, entre ellos Mario Gutiérrez y Eva Montes.

Así nació la posibilidad de realizar su doctorado mediante un programa de cotutela entre la UNCuyo y la Universidad de Jaén. Vanesa presentó su proyecto doctoral en la Facultad de Filosofía y Letras y se incorporó al programa.

La modalidad le permitirá obtener una doble titulación: doctora en Arqueología por la UNCuyo y doctora en Arqueología Espacial por la Universidad de Jaén.

“Es un sueño esta beca, estar seis meses en Europa y formarte”, dice la investigadora, quien llegó a Jaén en junio y permanecerá allí hasta diciembre.

Un estudio del pasado desde el paisaje

Con el trabajo que actualmente está desarrollando sobre la presencia romana en el actual territorio de Jaén, Guajardo tiene en claro que su aporte está atravesado por una mirada arqueológica y crítica sobre las transformaciones del paisaje y las sociedades.

“Aporto una mirada colonial y crítica de cómo fue esa dominación del Imperio romano en las comunidades locales”, explica.

El laboratorio de la Universidad de Jaén (España), donde la arqueóloga pasa gran parte de su día a día.

El laboratorio de la Universidad de Jaén (España), donde la arqueóloga pasa gran parte de su día a día.

Durante estos meses en España, Vanesa Guajardo también tuvo la posibilidad de viajar a Galicia, donde realizó actividades de investigación en Santiago de Compostela, donde se entrevistó con una investigadora especializada en el estudio de carbones, como parte de las actividades contempladas dentro del financiamiento de su beca.

“En estos pocos meses, con la intensidad de lo que estoy haciendo, estar en dos centros de investigación universitarios es muy importante para mí”, cuenta.

Su regreso a Mendoza y el estudio en la cordillera

Aunque no descarta -a futuro- ampliar su horizonte a nivel internacional, el primer objetivo de la mendocina es regresar a su tierra con todo el aprendizaje adquirido.

En 2009, Vanesa Guajardo ingresó al grupo de estudios arqueológicos Ruinas de San Francisco, en la Ciudad de Mendoza.

En 2009, Vanesa Guajardo ingresó al grupo de estudios arqueológicos Ruinas de San Francisco, en la Ciudad de Mendoza.

En diciembre, cuando culmine la beca y regrese a Mendoza, una de las tareas que tiene por delante será participar de los estudios vinculados con el nuevo geoglifo descubierto en la Cordillera de Mendoza.

“La logística no es fácil, pero la idea es ir a la zona del geoglifo -presencialmente-, y después de la visita poder sumarme al análisis del material vegetal, restos de semillas, carbones, lo que salga”, explica.

Los sentimientos también le tiran, sobre todo cuando tiene un instante para despejarse del laboratorio. Y si bien aclara que se adaptó bien y que la gente de la ciudad la recibió con enorme calidez -incluso, siempre tiene un plan que la incluye los fines de semana-, el estar lejos se siente; y pesa.

Sus dos gatitos, entre lo que más extraña de Mendoza.

Sus dos gatitos, entre lo que más extraña de Mendoza.

“A veces es muy loco, caés en la cuenta de que estás muy lejos de tu casa. Extraño mucho a mi familia, a mis amigos y también a mis dos gatos. Durante la semana, la intensidad del trabajo y la investigación ayudan a mantener la cabeza ocupada. Pero cuando llega un momento de pausa, aparece la nostalgia", reconoce.

El eterno agradecimiento a sus padres y a la universidad pública

De su cabeza jamás se borra (ni se borrará) su infancia en Tunuyán, donde completó la primaria y secundaria y completó dos años de Historia en el IES. Y ni hablar de lo que significó haber podido acceder a una formación universitaria en la UNCuyo.

“Mi viejo, maquinista en la construcción; mi mamá, peluquera del barrio Venezuela y ama de casa. E hicieron todo el esfuerzo para que pudiera estudiar. Económicamente era difícil para la familia que pudiese ir a la facultad, no estaba a nuestro alcance, hasta que pudo mejorar la situación”, dice, emocionada.

Gracias a un gran esfuerzo de sus padres, Vanesa pudo estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras.

Gracias a un gran esfuerzo de sus padres, Vanesa pudo estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras.

En 2007, Vanesa Guajardo pudo iniciar sus estudios de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, mientras que dos años después se metió de lleno en el mundo de la arqueología.

“Es increíble lo que hacemos en las universidades de Argentina con poco presupuesto, es algo que se ve muchísimo estando afuera y muchas veces no lo valoramos o no nos damos cuenta. ¡Imaginate lo que sería si se cumpliera con la Ley de Financiamiento Universitario!”, concluye.

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