En un nuevo encuentro del ciclo Sesiones para vivir mejor conducido por Laura Rez Masud, el especialista en urología Joaquín Silva y el paciente Carlos Ibáñez analizaron los avances en la detección temprana del cáncer de próstata.
Carlos Ibáñez contó en Sesiones para vivir mejor cómo le detectaron el cáncer y la importancia del diagnóstico temprano.
En un nuevo encuentro del ciclo Sesiones para vivir mejor conducido por Laura Rez Masud, el especialista en urología Joaquín Silva y el paciente Carlos Ibáñez analizaron los avances en la detección temprana del cáncer de próstata.
Aunque cada vez se diagnostican más casos a tiempo, la resistencia del varón a la consulta médica sigue siendo el principal obstáculo a superar.
— Dr. Silva, la campaña “Noviembre azul y con bigotes” está cumpliendo 10 años visibilizando un tema del que todavía cuesta mucho hablar. ¿De qué se trata esta iniciativa y por qué el foco en el bigote?
— Un mensaje que trasciende un montón de parámetros, donde el hombre tiene que hacerse los controles, tiene que romper los mitos que existen de tener miedo de ir al urólogo, y así tratar de evitar, o tratar de paliar, o para tener una calidad de vida mejor y una sobrevida adecuada con una patología, una de ellas, que es el cáncer de próstata, que hoy día es la segunda causa de muerte en varones mayores de 50 años en el mundo, y otra que es el agrandamiento prostático benigno, que lleva a muchas dificultades que disminuyen mucho la calidad de vida del paciente después de los 50 años. El nombre de la campaña viene de que en el mundo hay una fundación que se llama Movember, que quiere decir mustache y noviembre.
— ¿Considera que esta campaña está teniendo efectos positivos porque se detectan casos a tiempo y se están salvando vidas?
— Muchísimo. Nosotros en estos 10 años hemos recibido desde las críticas más agresivas hasta los casos más satisfactorios, que como es el de Carlos, por ejemplo, es uno de un montón que se reciben en la clínica, donde el paciente se encuentra con un grupo humano de mucha gente, donde se establece la relación con el médico para concientizar y fundamentalmente entender que el paciente no es una próstata, no es una una patología puntual, sino que es un conjunto de situaciones, de vida, de relaciones, que ese paciente está viviendo.
— Carlos, ¿cómo fue recibir el diagnóstico y cómo transitaste este proceso acompañado por tu familia y los médicos?
— Es un baldazo de agua fría, es algo que a veces uno no se imagina escucharlo. El baldazo de agua fría te llega, te cae. Pero la verdad destaco mucho el acompañamiento médico, de la familia y de los amigos. Creo que si me hubiera confiado en que no tenía síntomas y tal vez hubiera hecho una consulta tardía, mi situación hubiera sido otra.
— Dr. Silva, ¿qué tan importante es la empatía en la comunicación con el paciente en un momento así?
— Cuando uno tiene que dar la comunicación de un paciente que tiene una patología como esta, hay que ser muy empático en transmitir el mensaje.
¿Para qué? Para que la recepción del mensaje sea amortiguada por ese paciente y recibida de una manera que permita que, desde ese momento, yo siempre le digo una frase: "Desde este momento empezamos a lucharlo juntos, hasta que Dios diga que vos estés o que yo esté, pero vamos a estar juntos". Yo siempre digo que lo más importante es tener empatía para poder lograr un objetivo.
— ¿Cuáles son las dificultades más frecuentes que enfrentan los pacientes tratados por cáncer de próstata y cómo se abordan?
— Las dos complicaciones más importantes que tienen los pacientes tratados con cáncer de próstata o una prostatectomía radical, es la disfunción sexual y la incontinencia de orina. Es algo difícil en el inicio, porque el paciente lo primero que quiere es curarse de su cáncer de próstata.
Pero después, como yo siempre le digo, dice, "No, doctor, yo lo que quiero es curarme el cáncer, no importa que no pueda tener relaciones sexuales, ya me manejaré la incontinencia", pero le digo: "No deje de lado lo otro, porque cuando tenga controlado el cáncer, después va a querer tener una continencia adecuada y una sexualidad adecuada. Siempre hay que ir por más".
— ¿A partir de qué edad se recomienda que los varones comiencen con los chequeos preventivos?
— Normalmente, si el paciente no tiene ningún antecedente familiar directo —padre, tíos, abuelos, hermanos—, tiene que hacerse los controles a partir de los 50 años.
Y esos controles son controles muy simples, son controles que van con imagenología, hoy día se hacen hasta resonancias de próstata donde nos dicen si hay prácticamente un nódulo no normal dentro de la próstata, pruebas de laboratorio como es el antígeno prostático, y examen físico si es necesario, o biopsia si es necesario para hacer el diagnóstico, y de ahí la terapéutica que tenga que ser.
— ¿Cuál es el mensaje principal que hay que dejarle al hombre?
— Tienen que saber que el cáncer de próstata en más del 50% de los pacientes cuando dan síntomas es un diagnóstico tardío. Y aun siendo un diagnóstico tardío, la terapéutica es muy buena. Entonces, ¿qué quiere decir? Que no esperemos a que nos dé síntomas, hay que hacer los controles rutinarios para que todo nos de bien y estemos tranquilos