Prendas limpias que quedan en el olvido
Catalina Rojas tiene una lavandería hace menos de un año en Guaymallén. En lo que va de ese periodo, revela que fueron varios los clientes que le dejaron prendas para lavar, principalmente acolchados, y que, hasta la fecha, no los retiraron ni abonaron el servicio.
“No la retiran y muchas veces ha pasado de que me ponen excusas. Que no pueden, que no tienen plata, que tienen problemas… Y en definitiva, pasa el tiempo y no las retiran”, reclama.
Acolchados olvidados
Catalina Rojas tiene una lavandería y cuenta que tiene acolchados sin retirar ni pagar desde hace 5 meses.
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Además, cuenta que tiene acolchados de hace casi 5 meses y otros de hace un año que no los han retirado ni abonado. “Es una pérdida, lógicamente, porque trato de no cobrar caro para hacer la clientela y cuidarla. Pero también pasan estas cosas que me echan un poco para atrás el negocio”, señala.
Ante esto, Catalina cuenta que debió imponer una cláusula de tres meses para que los clientes retiren y paguen el producto. Aún así, aclara que es flexible con el plazo y hasta ofrece llevar el producto limpio al domicilio de la persona. Sin embargo, asegura que las respuestas son las mismas: “Generalmente son excusas, porque simplemente no tienen la menor voluntad de retirar el artículo”.
Trabajos de costura sin cobrar
Una situación similar vive Cecilia Hernández, quien tiene una tienda de costura en la provincia hace varios años. Según cuenta a Los Andes, muchas veces le sucedió que los clientes le entregaron prendas para arreglar o confeccionar (sobre todo guardapolvos y uniformes escolares) pero nunca los retiraron. “Tengo trabajos guardados desde hace más de 1 año. Una docente me entregó un uniforme en febrero del 2025, y hasta hoy no lo retira”, señala.
Ante esto, asegura que constantemente intenta comunicarse con las personas que deben el pago del servicio, pero muchas veces no recibe respuestas.
Calzados reparados que nadie reclama
El rubro que también atraviesa este tipo de situaciones es la zapatería. En la entrada del negocio de Mario Oscar Saez hay un cartel que informa: “pasados los 60 días, no reclamos por los trabajos”. Sin embargo, confiesa que nadie cumple ese plazo.
El comerciante cuenta que lleva más de 50 años en el negocio y aún guarda artículos arreglados desde hace años. En la repisa de su local, se observan decenas de calzados, entre zapatillas, botas y sandalias que los clientes entregaron para su arreglo pero jamás retiraron ni pagaron.
Zapatos olvidados
En la repisa de una zapatería en el centro, se observan decenas de zapatillas, botas y sandalias que los clientes entregaron para su arreglo pero jamás retiraron ni pagaron.
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Debido a esto, siempre les pide una seña a sus clientes antes de aceptar el trabajo. “Con todos los trabajos pedimos seña. Si lo pueden dejar pagado, mejor. Porque así, aunque no lo vengan a buscar, el trabajo ya está pago”, señala.
Además, cuenta que tuvo clientes que regresaron un año después, pero él actualizó los precios para evitar la pérdida. “Si, por ejemplo, el trabajo salía 30 mil, si pasa un año y vuelven les digo que ahora sale 50 mil, porque sino, no compro ni la suela”, expresa.
El celular, un bien que rara vez queda abandonado
Los técnicos especializados en reparación de celulares atraviesan un panorama similar. Nahuel Carrasco trabaja en un local ubicado en pleno centro mendocino hace más de cuatro meses y alega que estas situaciones no suceden tan a menudo, ya que los celulares ahora son elementos de primera necesidad, por lo que la mayoría de las personas piden retirar lo antes posible el dispositivo.
“No pasa seguido. Normalmente ya cuando dejan el equipo, el equipo mismo ya es una garantía, osea, que la persona si o si tiene que volver”, comenta.
Sin embargo, confirma que también implementan cláusulas y límites de tiempo para que el cliente retire el producto arreglado y así evitar pérdidas.
“Si en un lapso de tiempo no vas y lo retirás, se informa que ese equipo se va a utilizar para recuperar la ganancia, y automáticamente se pone en venta. Porque, desgraciadamente, si el dueño no aparece necesitás recuperar el dinero invertido”, señala.
Otra situación que remarcó Nahuel fue el caso de aquellos clientes que retiran el dispositivo y se comprometen a pagarlo después, pero no sucede. Por otro lado, señala que lo ideal sería entregar un contrato por escrito comunicando al cliente las medidas a tomar en caso de abandono del dispositivo, pero opina que no todos los emprendedores lo hacen.
Contratos y pagos anticipados para evitar pérdidas
Walter Luquez se dedica, hace más de 20 años, a la reparación de electrodomésticos, especialmente de línea blanca. Una característica distintiva de su trabajo es que él no sólo diagnostica y repara equipos, sino que también se encarga del traslado de los mismos al taller y luego de regresarlos al domicilio del cliente.
Respecto al tema de las pérdidas por falta de pago, comenta que siempre trabaja con costo de revisión técnica y presupuesto por adelantado.
“Nosotros cobramos la revisión técnica para abaratar un poco los costos, tanto del combustible por el traslado de los equipos y el tiempo. Por eso se cobra el tema de la revisión técnica, pero hubo muchos años atrás donde no se cobraba y había problemas por eso”, expresa Luquez a Los Andes.
Además, hace hincapié en la importancia de elaborar un contrato que informe al cliente los plazos de tiempo de retiro. “Es bueno trabajar con un escrito donde aclarás todo, que si el equipo no se entrega en un periodo de tiempo, pasa a pertenecer a parte de la compañía para cubrir gastos de depósito, seguros y demás. Cuando vos no haces eso, ahí es cuando empiezan los problemas”, señala.
Por otro lado, comenta que el canon de revisión técnica también ayuda a comprender las intenciones de los clientes cuando lo contactan. "Cuando vos cobras un canon por revisión técnica querés conocer a la persona para ver si realmente tiene un interés de reparar el producto, o si realmente está especulando. Pero generalmente hacemos esa etapa para mejorar nuestro sistema”, expresa.
Lo que para algunos clientes puede parecer un simple olvido, para los emprendedores suele traducirse en pérdidas económicas, espacio ocupado y horas de trabajo sin cobrar. Por eso, cada vez más trabajadores independientes recurren a señas, presupuestos por adelantado y condiciones de retiro para reducir riesgos y garantizar que el valor de su trabajo sea reconocido y remunerado.