El juego del calamar: profesionales advierten que puede afectar la conducta de los menores

La serie de Netflix no ha dejado de sembrar demandas y polémicas desde su estreno, aunque se posiciona entre las más exitosas.
La serie de Netflix no ha dejado de sembrar demandas y polémicas desde su estreno, aunque se posiciona entre las más exitosas.

Los profesionales advierten que la serie éxito, que a través de juegos infantiles refleja situaciones dramáticas y violentas, puede afectar la conducta de los adolescentes. Remarcan la importancia del acompañamiento de los adultos a la hora de sentarse frente a la pantalla

El juego del calamar es la serie de Netflix más vista por estos días. La historia que cuenta transcurre en Corea del Sur y refleja la desigualdad social que se vive en ese país. Durante nueve episodios, se muestra a un grupo de personas -que representan a las comunidades más marginadas del país- y que compiten en juegos para niños, como el juego de tirar la soga, con la esperanza de ganar una suculenta suma de dinero. Pero lo que no saben hasta que empieza el juego es que los concursantes que van perdiendo son asesinados, y el que gane conservará también la vida.

Este boom de Netflix ha provocado diversas reacciones de los televidentes, y no sólo en redes sociales. Pero la pregunta es, dada la crudeza de lo que se muestra y la cantidad de público de todas las edades que la siguen: ¿puede la serie afectar la conducta de niños y adolescentes? Los especialistas consultados por Los Andes reconocen que sí, pero los efectos pueden variar en las distintas edades, al igual que la interpretación del mensaje de la historia. Y remarcan la importancia del acompañamiento de los chicos por parte de los adultos a la hora de sentarse frente a la pantalla.

El licenciado en Psicología Matías Vásquez (Mat. 3293), explicó al respecto: “Sería bueno plantear la serie como un lugar de encuentro entre los padres y los hijos, más que decir: ‘es mala influencia no dejemos que la vea’. Puede ser un lugar de encuentro en donde los padres sean mediadores del contenido. Es decir, que el adulto acompañe al menor, que el chico pueda sentarse con sus adultos de referencia y juntos sacar algún tipo de reflexión de la serie más allá de la violencia de la trama”.

Pero advirtió que la visión puede “influir negativamente en los chicos en la medida que estos accedan a esos contenidos sin ser acompañados por el adulto, o si se plantea de una forma prohibitiva, lo que hace que el chico con mayor fervor quiera acceder al contenido o desde el lugar de desinterés sin importar lo que el menor vea o haga”. En ese sentido, Vásquez explicó que esta reacción “es igual con una serie, una película, un videojuego o lo que sea. En la medida en que los padres no se conviertan en mediadores y acompañantes en la información a la que acceden puede influir de manera negativa en la conducta de los chicos. Puede haber una cuestión de imitación, el pensamiento de un chico o adolescente no es el de un adulto que puede distinguir muchas veces la fantasía de la realidad, que es una ficción y no pertenece a la vida real”.

Además, el psicólogo planteó que situaciones como esta, en que un contenido resulta atractivo y a la vez difícil para los menores, aparecen como una necesidad y un desafío para los padres y los docentes en cuanto al acompañamiento de los chicos en el acceso de esos contenidos. “Incluso, quien puede ver la serie y no quedarse solo con lo sensacionalista, puede advertir que tiene un trasfondo de justamente ver hasta dónde puede llegar la gente por el dinero, y tiene un montón de cuestionamientos y reflexiones de la relación que tenemos las personas con el dinero, ya que todo lo que sucede, ocurre a partir de la plata, tanto de la ambición, la deuda, la gente muere por dinero”. En este sentido, hasta ve un costado muy positivo: “Creo que es válido el cuestionamiento que hace el creador de la serie cuando la piensa. Es importante y necesario, que si un chico o adolescente accede a estos contenidos lo haga acompañado por su mundo adulto y que lo ayude a reflexionar sobre lo planteado”.

Por su parte, la psicopedagoga Nancy Caballero (Mat. 191), también licenciada en Psicología (Mat. 1908) y Magíster en Psicología Social, destacó que “este tipo de series tienen miradas muy diferentes según la etapa del desarrollo en la que se encuentre el espectador. En un adulto, con juicio crítico, puede coincidir o no, pero es un adulto con una mirada sobre formas de competir y de avanzar en la vida. Una cosa es diferenciar realidad de la fantasía, y otra bastante distinta es la naturalización de lo que es cruento, cruel, con elementos que son infantiles, ya que la serie muestra juegos infantiles, la naturalización de la muerte es difícil. Esta trama, en un chico, podría tener diferentes miradas”.

Al respecto, explicó que “un niño pequeño se centraría en el juego en sí mismo, pero acá lo peligroso es la naturalización de la muerte. Para los niños, a partir de los dibujos animados y cuentos, la muerte no es cruenta ni irreversible. El personaje es aplastado, queda finito, y luego se sacude y nuevamente es tridimensional, y sigue caminando. Una serie donde hay seres humanos, jugando juegos infantiles, pero que son literalmente asesinados si pierden, puede plantear la muerte como consecuencia lógica de no lograr el éxito. El peligro mayor de nuestra sociedad es la naturalización de la violencia, la muerte, la injusticia. No es natural y no debe serlo, pues eso anestesia nuestras reacciones ante situaciones que deberían movernos a buscar cómo ayudar, solucionar, colaborar”.

En referencia a la etapa de la adolescencia, Caballero explicó que las crisis vitales propias de la edad buscan soluciones mágicas, idealizaciones, planteos oposicionistas, no siempre con planteos lógicos, sino oposición a lo que no me parece justo. Pero la solución a la desigualdad desde un juego macabro, puede ser una respuesta rápida y contundente a tantas preguntas que no tienen respuesta.

“Los adultos nos hemos convertido en un muy malos referentes para los jóvenes. Violencia, corrupción, poca solidaridad, desesperanza es exactamente lo contrario de lo que una persona joven, con todo por vivir, necesitaría”, cerró la profesional.

Silvina Alma, licenciada en psicología (Mat. 2206), por su parte, aportó: “En la adolescencia, a nivel psicológico ocurre una resignificación para constituir la personalidad. En estos juegos, donde el sujeto se encuentra por fuera de la ley, de las normas que permiten vivir en sociedad, se genera una fantasía de un mundo donde todo es posible, y lejos de pensar que eso sería algo agradable, genera mucha angustia, temor, ansiedad persecutoria”.

“Creo fundamental poder limitar el tiempo y los contenidos desde el lugar del adulto, que es tan importante que no vacile desde esa posición”, recomendó. “Hay que tener en cuenta que el adolescente se encuentra en una resignificación de la ley, y tiene su psiquismo en desarrollo. Y para que ese desarrollo sea lo más asertivo posible, con criterio de realidad y acomodándose a las posibilidades, es muy importante el rol adulto”, dijo.

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