Daniel Dimaría, presidente del Colegio de Ingenieros de Mendoza dialogó en "Tiempo real", programa de Aconcagua Radio sobre las deficiencias de la infraestructura pluvial y cloacal del Gran Mendoza. Además, expresó la falta de mantenimiento sostenido de los cauces aluvionales, el deterioro de las cañerías y la necesidad de invertir en la renovación de redes de agua y saneamiento.
Tras las recientes precipitaciones en la provincia —las cuales no alcanzaron la magnitud de un evento extremo o un "Super Niño"—, comenzaron a evidenciarse serios inconvenientes en la infraestructura urbana y en los cauces aluvionales. Ante esta situación, Daniel Dimaría, ofreció un diagnóstico sobre el estado del sistema pluvial y de saneamiento en el Gran Mendoza.
Cauces aluvionales: reclamos desde 2022 y mantenimiento discontinuo
Respecto a la limpieza de los colectores aluvionales, Dimaría destacó que aunque organismos como la dirección de hidráulica, el departamento general de irrigación y diversos municipios han iniciado trabajos de desobstrucción, se trata de tareas que se venían solicitando desde el año 2022. Según el profesional, "estas labores de mantenimiento deben realizarse de manera permanente durante todos los inviernos para evitar que lluvias normales provoquen daños significativos".
Como ejemplo de la demora en la respuesta oficial, el ingeniero citó la situación del canal Cacique Guaymallén —colector principal que recibe el caudal de los canales Frías, Maure y Papagayos—. En el tramo ubicado al sur del puente de la calle Brasil, el ingeniero advirtió en 2022 sobre la presencia de cinco palmeras creciendo en el lecho del canal producto de la acumulación de sedimentos y piedras. Dichas especies no fueron retiradas sino hasta este año."Realmente una cosa muy loca porque las palmeras crecieron porque había embanque, había mucha piedra y crecieron hasta una altura importante; y solamente se acordaron este año", manifestó Dimaría.
Colapso de cloacas: tuberías de hormigón obsoletas y "techos de tierra"
Frente a los desbordes pluviales y cloacales en sectores como Guaymallén, el titular del Colegio de Ingenieros desestimó que la causa principal responda únicamente a conexiones clandestinas. Aunque remarcó que se ha debilitado el ejercicio del "trabajo de policía de la construcción" por parte de los municipios para fiscalizar obras irregulares, afirmó que "el colapso estructural responde fundamentalmente a la falta de renovación y a los diámetros insuficientes de las cañerías antiguas".
En particular, explicó el proceso de degradación que sufren los colectores de hormigón instalados décadas atrás: "Los gases de los líquidos son ácidos y destruyen la parte superior del caño y entonces están trabajando a media caña. La media caña mojada es la que se mantiene, pero el techo es de tierra, entonces colapsa en cualquier momento y en cualquier lugar". Esta problemática, que eclosionó en zonas más bajas como Los Corralitos, se ha ido extendiendo progresivamente hacia áreas de mayor altitud como Dorrego y la calle Lisandro Moyano.
Pérdidas de agua y prioridades de inversión pública
En materia de agua potable, Dimaría sostuvo que "las pérdidas en la red obsoleta representan un problema mucho más significativo que el derroche domiciliario". Por ello, enfatizó la necesidad de encarar una mega inversión para la renovación integral de las cañerías de agua y cloacas del Gran Mendoza.
Finalmente, el ingeniero reflexionó sobre la asignación de recursos públicos y el destino de los fondos de inversión estatal, señalando que habitualmente se priorizan obras de alto perfil sobre los trabajos subterráneos esencialmente requeridos. "Desgraciadamente esas obras no se ven. Entonces, como no se ven, no son aparentemente o para ciertos funcionarios no serían trascendentes. Hay muchas obras que tienen carácter político y son las que tienen prioridad y las que realmente deberían tener prioridad no la tienen", concluyó.
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