"Entre quienes estábamos ahí, sacamos las maderas con clavos del encofrado de algunas obras y armamos camillas para sacar gente. Nos pusieron remeras, mascarillas, guantes y todo. Incluso, a dos chicos que estaban conmigo les escribieron con fibrón en la camiseta que ellos recibían donaciones de sangre", repasa la mendocina, quien actualmente vive en Valencia.
Atentado a las Torres Gemelas, la mendocina que fue rescatista improvisada: "Tomé el metro para ir a ayudar"
Gentileza
Personas cubiertas de polvo, llorando y vomitando son algunas de las secuencias que Vellegal guarda en su memoria de aquel fatídico día, que la encontró ayudando en el lugar desde las 11.30 y hasta las 23. Pero, aclara, no retiró a lesionados del epicentro de la Zona Cero, donde estuvo abocada.
En Nueva York, por idea de una amiga
En septiembre de 2001, Jimena tenía 27 años. Había llegado a Nueva York casi como una aventura, en abril de ese año y por iniciativa de Natalia, una amiga que se había enamorado de un hombre que vivía allí.
Pidió una licencia sin goce de sueldo en el banco donde trabajaba y decidió aprovechar que con pasaporte argentino podía permanecer hasta 6 meses en Estados Unidos.
Primero vivió en Queens y luego, junto con sus amigas, se mudó a Brooklyn Heights, una de las zonas más exclusivas y con su tradicional rambla desde donde se observa Manhattan. La misma rambla donde se la pudo ver como estatua viviente en varias oportunidades. Pero el 11 de septiembre de 2001 cambiaron todos sus planes.
El 11 de septiembre en las Torres Gemelas, en primera persona
Aprovechando que ya no tenía que trabajar por las mañanas, aquel martes 11 de septiembre de 2001 a primera hora Jime estaba en su piso con algunas amigas. Fue el papá de Natalia quien las llamó por teléfono desde Comodoro Rivadavia (Argentina) para ver cómo estaban. La noticia del primer avión impactando contra una de las torres ya recorría el mundo.
Atentado a las Torres Gemelas, la mendocina que fue rescatista improvisada: "Tomé el metro para ir a ayudar"
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"Nos dijo que había visto en la tele que una avioneta había chocado contra una de las Torres Gemelas. Ahí nomás pensé que no podía ser una avioneta”, repasa Jimena.
De inmediato subieron a la terraza del edificio y, frente a sus ojos, pudieron ver con claridad cómo se incendiaba una de las torres. Incluso, el humo ya llegaba hasta la zona donde estaban.
“Nos pusimos a llorar, no podíamos creerlo”, recuerda Jimena.
Lo que siguió fue frenesí y adrenalina; con Jimena bajando a hablar por teléfono con su familia. El pánico ya era mundial, y todos necesitaban saber cómo estaban sus familiares y seres queridos en Nueva York.
Cuando Jime regresó a la terraza, el segundo avión ya había impactado contra la otra torre. Y, también en ese momento, se desplomó la primera. Ya no quedaban dudas de que aquello no era un accidente.
Su instinto natural: ir a ayudar
Ya para las 11.30 de la mañana, las dos torres habían desaparecido. Fue en ese momento cuando Vellegal salió y, sin pensarlo dos veces, tomó el metro con dirección a la Zona Cero.
Aunque las autoridades pedían que la gente permaneciera en sus casas por el humo tóxico, miles de personas salían igual, muchas sin saber siquiera hacia dónde ir.
Jimena cruzó a la estación y tomó un tren que todavía podía acercarla a Manhattan. Cuando bajó de la formación y volvió a la superficie, se encontró con un paisaje inédito, escenas que no se parecían a nada que hubiese visto antes.
Atentado a las Torres Gemelas, la mendocina que fue rescatista improvisada: "Tomé el metro para ir a ayudar"
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Allí se encontró con otras personas que, sin ser paramédicos, médicos ni rescatistas profesionales -y al igual que ella- se convirtieron en rescatistas improvisados.
Los subieron a un camión para intentar adentrarse un poco más en el epicentro del caos, pero no pudieron. Un edificio de unos 40 pisos se había desplomado en las inmediaciones. En total, alrededor de las Torres Gemelas terminaron cayendo cerca de 10 edificios.
Entonces comenzaron a caminar. Jimena llegó al lugar donde los bomberos organizaban las tareas. Su misión era buscar personas heridas, trasladarlas hasta un lugar seguro y avisar a la policía más cercana. Pero, según recapitula, no encontró personas heridas.
En la Zona Cero había personas cubiertas de polvo, llorando, vomitando, caminando sin rumbo. Se encontró con una "ciudad fantasma", con mesas y sillas en las que habían quedado bolsos, carteras y abrigos, todos cubiertos por una espesa capa de polvo, pero sin nadie alrededor.
La mendocina permaneció allí desde las 11.30 hasta las 23, casi doce horas. Hasta que regresó a su piso.
La vuelta a Mendoza en el primer vuelo que salió de Nueva York
Los aeropuertos de Nueva York estuvieron una semana cerrados. El 18 de septiembre de 2001, en el primer vuelo de American que regresó a los cielos, Jimena Vellegal regresó a Argentina. Y cuando el avión aterrizó, los pasajeros fueron recibidos con aplausos.
“Si yo hubiese ido a trabajar ese 11 de septiembre, hubiese salido una hora antes y probablemente no estaría acá ahora”, dice, con la piel erizada todavía.
Jime regresó varias veces a Nueva York. La primera fue en 2005 y la última, en 2013.
Veinticinco años después, sigue siendo la misma
Hace 11 años Jimena se instaló definitivamente en Valencia (España).
Desde entonces, ha trabajado en una gasolinera, ha sido ayudante de cocina y actualmente lleva adelante un emprendimiento gastronómico junto con su hermana. De hecho, vive con ella y su sobrina.
Atentado a las Torres Gemelas, la mendocina que fue rescatista improvisada: "Tomé el metro para ir a ayudar"
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También es artista y fotógrafa. “Siempre he sido culo inquieto, sin miedo a nada”, dice, entre risas.
Lo que tampoco ha cambiado es su impulso de ayudar a los demás, aún en situaciones extremas.
De hecho, cuando el fenómeno meteorológico DANA golpeó Valencia, Jimena fue a ayudar a los habitantes afectados en un pueblo en la zona donde vivía
Julio, el mendocino que vivió el terror en Manhattan Salguero: “Todo paró por un día, y después siguió”
Julio Salguero es licenciado en Comunicación Social y en Ciencias Políticas. En 1999 se había instalado en Manhattan para estudiar inglés. Terminó viviendo 4 años allí y trabajando incluso en la producción de "Cabaret", el musical dirigido por Sam Mendes que se presentaba en el mítico Studio 54.
El 11 de septiembre de 2001, Julio estaba a aproximadamente una hora de la Zona Cero.
“Me estaba levantando para ir a trabajar y justo me llamó un amigo de San Rafael que estaba viendo lo que pasaba en la TV. Fue tremendo ese día”, recuerda.
“Lo que más me llamó la atención fue que todo paró solo por un día en la Gran Manzana. Al otro día había que ir a trabajar otra vez. Y eso es una máquina”, explica.
Eso sí, había luto en todas partes. En Broadway, en la zona de los teatros, aparecían velas rojas junto a fotografías de familiares, amigos y conocidos que habían muerto o estaban desaparecidos.
“Nunca paró la Manhattan turística y la Manhattan comercial”, recuerda Julio, quien en febrero de este año regresó y estuvo en la Zona Cero.
“Los verdaderos héroes de todo esto fueron y serán siempre los bomberos”, cierra Julio, y recuerda que en las estaciones de bomberos de Manhattan y Nueva Jersey aparecieron infinidad de ofrendas florales.