22 de enero de 2014 - 23:01

Siria: diálogo de paz se empantana porque Assad no dejará el poder

En la conferencia de Suiza, el gobierno sirio y los rebeldes -apoyados por EEUU- mantienen posiciones irreductibles.

Una cumbre internacional para poner fin a la guerra en Siria comenzó ayer en Suiza, pero se empantanó de inmediato por una fuerte disputa en torno del futuro del presidente Bashar Al Assad, en un escabroso inicio que amenaza las verdaderas negociaciones incluso antes de que empiecen.

Las diferencias en el primer contacto cara a cara entre gobierno y oposición siria ensombrecen aún más las chances de éxito de una cumbre cuya meta es negociar un gobierno de transición y por último la celebración de elecciones libres para un país desangrado por una guerra con más 130.000 muertos y millones de desplazados.

Mientras diplomáticos de 39 países discutían en la tranquilidad de la ciudad de Montreux, con los Alpes nevados de fondo, fuerzas sirias libraron ayer combates con insurgentes en una vasta franja de territorio desde las norteñas provincias sirias de Alepo e Idleb hasta la sureña Dera'a, según opositores y medios estatles.

A horas de iniciadas las conversaciones en Suiza, el gobierno y la oposición siria se mantuvieron en sus irreconciliables posturas, y tanto el canciller del gobierno electo sirio, Walid al Moallem, como la opositora Coalición Nacional Siria (CNFROS), afirmaron hablar en representación del pueblo sirio.

Estados Unidos y el representante de la CNFROS inauguraron la conferencia afirmando que Al Assad perdió su legitimidad y es el reponsable de la crisis por haber reprimido las protestas, según ellos pacíficas, con que comenzó la revuelta, en marzo de 2011, que luego escaló a una guerra entre el Ejército y una insurgencia.

"No hay manera ni posibilidad imaginable de que un hombre que ha liderado una respuesta brutal contra su propio pueblo pueda recuperar la legitimidad para gobernar. Un hombre y aquellos otros que lo apoyaron ya no pueden tener a toda una nación de rehén", dijo el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

La respuesta siria fue contundente. "No habrá ninguna tranferencia de poder, y el presidente Bashar Al Assad se queda", dijo el ministro de Información sirio, Omran al-Zoubi, en delaraciones a periodistas luego del final de la jornada de discursos, informó la cadena de noticias CNN.

En su intervención ante la conferencia, el canciller Al Moallem dijo que "terroristas" y países que los apoyan destruyeron a Siria, en una alusión a Arabia Saudita, Qatar y Turquía, que dan apoyo militar a los insurgentes -entre ellos varios islamistas- y también a Estados Unidos, que apoya a la CNFROS.

"Occidente afirma públicamente que combate el terrorismo mientras lo alimenta secretamente. Los sirios presentes aquí en esta sala participaron en todo lo que pasó, implementaron, facilitaron el derramamiento de sangre y todo a expensas del pueblo sirio al que dicen representar", señaló el canciller.

El líder de la CNFROS, Ahmad Yarba, quien estuvo a punto de no asistir a Montreux por la oposición a la cumbre de decenas de integrantes de la coalición y todas las facciones insurgentes, dijo que cualquier discusión sobre la continuidad de Al Assad en el poder terminará con las negociaciones de hecho.

"Esta es la única substancia que debe esperarse de la cumbre: la partida de Al Assad y de todos los símbolos de su gobierno", dijo Yarba.

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