11 de marzo de 2014 - 23:34

Un símbolo: dos hijas de víctimas de la dictadura

La senadora socialista Isabel Allende, hija del derrocado presidente Salvador Allende, y la nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet, protagonizaron ayer una imagen que pasará a la historia. Allende, que horas antes había asumido la Presidencia del Senado, tomó juramento y le entregó la banda presidencial a su compañera de partido, Michelle Bachelet.

Es la primera vez que una mujer encabeza el Senado de Chile y también la primera ocasión en que esa solemne ceremonia en el Congreso es protagonizada por dos mujeres, que además, son hijas de dos víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

"Es un gran honor estar asumiendo hoy el desafío de ser la primera mujer presidenta del Senado en la historia de Chile y entregar la banda presidencial a otra mujer, Michelle Bachelet", dijo Allende, visiblemente emocionada, tras posesionarse del cargo.

"La imagen histórica de dos mujeres ocupando simultáneamente los dos más altos cargos del Estado recorrerá el mundo", agregó Allende.

La senadora es hija del mandatario socialista Salvador Allende, que también presidió el Senado tres años antes de asumir el poder, en 1970, y luego se suicidó en medio del alzamiento militar encabezado por Pinochet el 11 de setiembre de 1973, cuando el palacio presidencial era bombardeado por aire y tierra.

Bachelet, en tanto, es hija del general de Aviación, Alberto Bachelet, quien murió en prisión en 1974 víctima de torturas tras ser apresado por la dictadura por mantenerse fiel al gobierno de Allende.

Allende, senadora por la región de Atacama, llegó a la Presidencia del Senado tras un acuerdo alcanzado por el bloque de centroizquierda Nueva Mayoría, la coalición que apoya al gobierno de Michelle Bachelet que se inauguró ayer.

En los últimos años muchas mujeres han alcanzado puestos de poder en Chile, en el ámbito sindical, las federaciones estudiantiles, y distintas alcaldías..

Sin embargo, Chile tiene una de las tasas más bajas de participación laboral femenina en América Latina (48%), mientras que la brecha de ingresos entre hombres y mujeres llega al 30%, pese a existir una ley de igualdad de salarios. La representación femenina en el Congreso, en tanto, no supera el 20%.

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