24 de marzo de 2016 - 00:00

Si Lula no asume como ministro será consejero

Desde el gobierno se dio a conocer el “plan B” por si la justicia bloquea definitivamente el nombramiento del ex presidente como jefe de Gabinete de Dilma Rousseff.

El ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva será un “consejero especial” de su sucesora, Dilma Rousseff, si la justicia bloquea definitivamente su nombramiento como jefe del gabinete, dijo ayer Jaques Wagner, ministro responsable de Asuntos Administrativos de la Presidencia.

Lula “debería trabajar en el gobierno la semana que viene, como jefe de gabinete, si conseguimos desbloquear su nominación en el STF (Tribunal Supremo). Si no, será consejero especial de la presidenta de la República”, explicó Wagner en un encuentro con periodistas internacionales en Río de Janeiro.

La nominación de Lula desencadenó una protesta de la oposición, seguida de manifestaciones que reunieron a miles de brasileños, especialmente después de la difusión de unas escuchas telefónicas sugiriendo que su entrada en el gobierno tendría como objetivo evitarle la prisión.

“La reacción de la oposición muestra que hicimos bien en invitarle al gobierno. Es nuestro mejor jugador”, aseguró Wagner, que fue sustituido en la jefatura de gabinete por Lula (2003-2010).

Pero su entrada en el gobierno fue bloqueada el viernes por el Supremo Tribunal Federal (STF) por una posible obstrucción a la justicia, ya que el ex presidente es investigado en el caso del escándalo en Petrobras.

Wagner, que fue nombrado jefe del gabinete personal de Rousseff, un cargo creado tras el nombramiento de Lula, dijo además que teme una “ruptura institucional” si el Parlamento lleva hasta el final el proceso de destitución contra la mandataria. “Apartar un gobierno, incluso impopular, por el voto indirecto del Parlamento es una ruptura institucional”, aseguró.

Rousseff, satisfecha

Por su parte, Dilma Rousseff, se mostró satisfecha por la decisión de un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) de reclamar la entrega de las conversaciones pinchadas que el ex presidente Lula mantuvo con ella y otros altos responsables gubernamentales.

El juez Teori Zavascki ordenó el martes que el magistrado de primera instancia Sergio Moro entregue al STF los legajos “relacionados con la intercepción de conversaciones telefónicas del ex presidente Luiz Inacio Lula Silva”, por el hecho de que éstas “registran diálogos con la presidenta de la República, Dilma Rousseff, y con otros agentes públicos aforados”.

La decisión de Zavascki “es importante porque establece el primado de la ley en las relaciones con los órganos que investigan al (ex)presidente Lula”, dijo Rousseff tras una visita de una instalación militar en Brasilia.

El juez Moro, a cargo de las investigaciones sobre el escándalo Petrobras, liberó algunas de esas escuchas, una de ellas entre Rousseff y Lula.

Esa conversación motivó el bloqueo del nombramiento de Lula como jefe de gabinete de Rousseff, por dar a entender, según juristas y opositores, que era una mera maniobra para aforar a Lula, investigado por Moro por supuesta ocultación de bienes en el caso de la petrolera estatal.

La crisis ya relega a los Juegos Olímpicos

La crisis política y económica brasileña ha relegado los preparativos para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro a un segundo plano, a cuatro meses para que se celebren los primeros juegos olímpicos suramericanos.

Los Juegos han dejado paso a un espectáculo aún mayor: la lucha de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, contra un juicio político mientras millones de personas marchan en las calles en su contra. Todo en medio de varios escándalos de corrupción y con el país sumido en su peor recesión económica desde la década de 1930.

“Si esto hubiera pasado hace cinco años, podríamos incluso haber perdido los juegos”, dijo el portavoz del comité organizador, Mario Andrada. “Nunca en toda mi vida he experimentado semejante inestabilidad política” añadió. “Si me pregunta qué será lo siguiente en el frente político, no tengo ni idea”.

El gobierno brasileño esperaba que la atención de los Juegos -y el Mundial de fútbol de 2014- mejorase la imagen del país. En cambio, podrían haber conseguido lo contrario al fomentar una intensa cobertura del ominoso proceso de impugnación y resaltar los juicios por sobornos, la corrupción endémica y una drástica caída en la moneda del país.

Unos 3 millones de personas salieron a la calle en todo el país este mes en manifestaciones contra Rousseff, en protestas que según los medios fueron más multitudinarias que las marchas de 1984 que reclamaron elecciones y el final de la dictadura militar. Agencia AP

Renunció el ministro de Deportes

El jefe de gabinete de Brasil dijo ayer que el ministro de Deportes, George Hilton, renunció al cargo, a menos de cinco meses del inicio de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Poco después del anuncio el Ministerio de Deportes señaló que no podía confirmar la renuncia. AP

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