29 de noviembre de 2013 - 01:50

Secuestran y violan a 3 niñas por 2 años

Tienen 12, 13 y 17 años. Su madre y el padrastro -ya presos- las tenían encerradas y vigiladas con cámaras en una casa de Arizona. Estaban desnutridas y sin bañarse hace meses.

Un caso de ribetes escabrosos, similar al del secuestrador de Cleveland -en mayo pasado- que terminó suicidándose en la cárcel, conmueve otra vez a Estados Unidos. Se trata del secuestro y vejaciones a tres menores de edad durante al menos dos años, ocurridos en Tucson, que se conoció anteayer.

Por el aberrante delito fueron arrestados Sophia y Fernando Richter, de 32 y 34 años, madre y padrastro de las niñas, respectivamente. El desenlace se produjo el martes después que las dos niñas más pequeñas, de 12 y 13 años, huyeran a casa de un vecino, al que explicaron que su padrastro había entrado en su habitación y había intentado atacarlas con un cuchillo, según fuentes policiales.

Las tres adolescentes habían permanecido encerradas en sus habitaciones durante un tiempo aún indeterminado pero cercano a los dos años. Los investigadores tratan de esclarecer este punto, que las niñas no han podido determinar. Las de 12 y 13 años compartían habitación, mientras que la tercera, de 17 años, estaba retenida en otra habitación de la casa. Las dos primeras explicaron que hacía meses que no veían a su hermana mayor.

El portavoz de la policía de Tucson, el sargento Chris Widmer, explicó que las tres menores estaban "extremadamente sucias, desnutridas". "Contaron que no se habían bañado en meses", apuntó. Según relataron los agentes, sus padres sólo les daban de comer una vez al día.

A medida que avanzan las investigaciones del caso van saliendo a la luz detalles que dan idea del horror de la situación. Los padres habían instalado en las habitaciones de las niñas cámaras de video con las que las tenían vigiladas las 24 horas. Además, la pareja tenía constantemente la música a todo volumen como manera de "castigar" a las niñas. Cuando se "portaban bien", bajaban el volumen, según contó el jefe de policía de Tucson, Roberto Villasenor, que destacó que los movimientos de las niñas eran "constantemente controlados" y que había alarmas por toda la casa.

Según la policía, la madre tenía un teléfono móvil vinculado a un número de San Diego que le permitía convencer al padre biológico de las niñas de que vivían en California.

Los investigadores esperan tener más información del diario que todo ese tiempo ha escrito la hija mayor y que ella mantenía oculto en su habitación.

Los padres, que llevaban diez años juntos, se encuentran en prisión acusados de secuestro y de abusos físicos y psicológicos. El padrastro también está acusado de abusos sexuales.

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