11 de julio de 2014 - 15:31

Se festejó el centenario del nacimiento de Aníbal Troilo

Virtuosos y exponentes del tango de dos generaciones, el bandoneonista Julio Pane y el guitarrista Hugo Rivas, celebraron la obra de Pichuco anoche en Buenos Aires.

Virtuosos de dos generaciones, el bandoneonista Julio Pane y el guitarrista Hugo Rivas, recibieron el 11 de julio día del centenario del nacimiento de Aníbal Troilo- con un concierto de madrugada en el que interpelaron, a veces en forma directa, otras a través de la elipsis o la cita, la obra de Pichuco.

Sin declamaciones ni enunciados, Pane y Rivas evocaron anoche en el Centro Cultural Torquato Tasso a músicos que formaron a Troilo y a otros que fueron modelados por él. Una forma de homenaje que no necesitaba ûaunque lo hizo- la interpretación del repertorio ya consagrado del bandoneonista.

En esa clave de lectura, el público recibió la apertura del concierto con ôAmurado“, con música de Pedro Laurentz y Pedro Maffia, justamente dos bandoneonistas en los que Troilo abrevó y que forjaron la proximidad del fueye con el tango, además de señalar una manera de trabajar las lengüetas del instrumento.

"Cuando el bandoneón llegó al tango el tango no era sí: hay un antes y un después del bandoneón“, aseguró Pane.

Pero el tango ya era tango antes de Pichuco, aunque él sea la espina dorsal de su historia y la figura que encadenó los tiempos.
De algún modo, el propio Troilo reconocía ese eslabón que revolucionaba el sonido del tango con la mirada en el pasado. Y, en ese entendimiento, Pane y Rivas prosiguieron la noche con "A la Guardia Nueva" y "A Pedro Maffia", composiciones de Pichuco que obedecen a ese tiempo histórico.

"Al principio, cuando de la Guardia Vieja se pasó a De Caro y su sexteto y luego la orquesta, cada cambio motivaba peleas. Se especulaba qué podía pasar con el oído, con el gusto del público. Cada uno tenía su opinión y cada tanto se producía un choque“, dijo Pane en diálogo con Télam.

"Ahora ûaclaró- se ha aceptado la evolución. Y todos estamos influidos por Astor Piazzolla, pero también por músicos de los 40 como Argentino Galván o Aníbal Troilo; que a su vez no pueden ser comprendidos sin Eduardo Arolas. La historia nos enseñará también cuál es el aporte que habrá hecho el tango a este tiempo“, apuntó.

Enseguida Pane interpretó ôLos mareados“ y Rivas demostró que su guitarra puede convertir a "Nostalgias“, un tango gastado en algunas versiones, en una pieza de disfrute propio del estado de estreno. Una cita a Juan Carlos Cobián, al cabo, pianista (con Maffia y Laurentz) de la Orquesta de Julio De Caro. ôLos mareados“, con letra de Enrique Cadícamo, fue estrenado por Troilo.

Hubo una sección cantada con la participación de Sandra Luna y que, más temprano, en la espera de la medianoche, había puesto el énfasis de su registro al servicio de autores como Homero Manzi (ôFruta amarga“, ôMilonga triste“), Enrique Santos Discépolo (ôSin palabras“) y Eladia Blázquez (ôCorazón al sur“ y Cualquiera de estas noches“).

"Troilo fue el creador de los matices y el silencio con su sensibilidad y su gusto en melodías. Es el padre del sentimiento“, sintetizó Rivas sobre Pichuco.

Pane y Rivas continuarán su ciclo de presentaciones en el Torquato Tasso (Defensa 1575 de la ciudad de Buenos Aires) los jueves 17, 24 y 31 de julio y los jueves 7, 14, 21 y 28 de agosto, siempre desde las 22. (Télam).-

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