El ex presidente francés Nicolas Sarkozy volvió de hecho a la arena política tras su procesamiento por corrupción el miércoles, presentándose como víctima y mostrándose decidido a que sus problemas judiciales, que atribuyó a una "instrumentalización" de la justicia, no impidan su retorno al poder.
"Para volver de mejor manera, Nicolas Sarkozy se victimiza", tituló el diario Le Monde, en tanto Le Figaro (derecha) señalaba que el ex mandatario evocó "la hipótesis de su retorno".
En la entrevista concedida al canal TF1 y a la emisora Europe 1, Sarkozy clamó su inocencia y denunció una "instrumentalización" de la justicia por el gobierno de izquierda.
Luego afirmó que decidiría sobre su regreso a la política "a fines de agosto o principios de setiembre". Su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP) elegirá el 29 de noviembre a su nuevo presidente, cargo dejado vacante por la dimisión de Jean-François Copé, quien se vio obligado a dimitir a raíz del llamado escándalo "Bygmalion", relativo a las cuentas de campaña de Sarkozy para la presidencial de 2012.
"La cuestión de renunciar no se plantea para mí", respondió cuando se le preguntó sobre lo que contaba hacer.
"Con respecto al país, no se tienen derechos, sino deberes" y "yo miro consternado el estado de mi país y comprendo la preocupación de los franceses", dijo.
Cargando contra la justicia, en una actitud que evoca la del ex jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi, Sarkozy se presentó como víctima de magistrados politizados y de una "instrumentalización de la justicia" con lo que el diario Libération (izquierda) llamó una "retórica del complot".
Sospechoso de haber tratado de obtener informaciones de un alto magistrado sobre un caso que lo concernía a cambio de la promesa de intervención para la atribución de un cargo prestigioso, Sarkozy fue procesado en la madrugada local del miércoles.
La corrupción y el tráfico de influencias son delitos pasibles en Francia de penas de hasta diez años de prisión.