La comuna sanrafaelina habilitó en el cementerio de ciudad un nuevo espacio para inhumar los restos de los difuntos: un cinerario común.
La comuna sanrafaelina habilitó en el cementerio de ciudad un nuevo espacio para inhumar los restos de los difuntos: un cinerario común.
En el sur mendocino solamente había hasta ahora dos cinerarios habilitados uno en la Catedral y otro en el santuario de Valle Grande mientras que en el resto de la provincia hay tres más en templos parroquiales (Guaymallén y Maipú y en la ciudad de Mendoza).
Sin embargo el espacio destinado para depositar las cenizas de un ser querido en el cementerio central de San Rafael es el primero dentro de la órbita municipal en todo Mendoza y tampoco tiene costo alguno para la gente.
La iniciativa estaba dando vueltas desde 2014 hasta que el año pasado el Concejo Deliberante lo plasmó en una ordenanza.
Con el aval oficial, Roque Penizzotto, encargado del área de Cementerios de la Municipalidad e impulsor de la idea, terminó por concretar la obra.

El cenizario o cinerario municipal fue construido en lo que era un viejo depósito y viene a resolver una situación que está creciendo de manera sostenida, la cremación del cuerpo de un difunto.
Dentro de las cifras que manejan en el cementerio central, sobre 150 fallecidos que se registran mensualmente, el 40% es cremado.
“Las costumbres están cambiando, las nuevas generaciones vienen cada vez menos al cementerio y también se ocupan menos o quieren tener menos problemas y no andar con el tema de alquileres de espacios, pago de nichos o el mantenimiento. Las cremaciones van en aumento y lo que hicimos fue habilitar un espacio para ofrecer un servicio más al vecino”, dijo Roque Penizzotto.
Depositar las cenizas en el espacio común "no tiene ningún costo", recordó el funcionario y la única exigencia es presentar los certificados de defunción y de cremación.
Cumplido los trámites administrativos “que no llevan más de cinco minutos”, aclararon, la persona puede dirigirse al cenizario para depositar los restos y después colocar una placa de 10cm por 5cm donde figure el nombre del difunto y la fecha de fallecimiento.
“Este lugar facilita mucho a la gente la resolución de un tema tan delicado como es la disposición de los restos de un ser querido, ahorra tiempo y dinero y al mismo tiempo permite que se pueda ir a hacer el duelo, llevar unas flores o rezar”, sostuvo el director de Cementerios.

Ahorro
Por el momento solo colocaron las cenizas de una joven para dejar habilitado el espacio pero la noticia se está corriendo y a medida que pasan los días “hay vecinos que están consultando como deben hacer porque se suma otra costumbre que también está en aumento, retirar los restos de familiares que están sepultados para cremarlos, también”, agregó Penizzotto.
El cinerario municipal resuelve rápidamente una problemática que está unida a la muerte de un familiar o persona cercana, el costo que alquilar y mantener un lugar en el cementerio municipal que puede oscilar entre los $3.000 a $7.000, sin contar el valor de la construcción de los nichos o bóvedas.
También hay nichos disponibles para colocar urnas, pero a diferencia del cinerario común, si tiene costo. En este caso se alquilan por 5 años y después el titular debe renovarlo cada tres años.
Cinerarios parroquiales
La diócesis del sur mendocino dio el puntapié inicial con la apertura de cinerarios comunes. En 2011 lo inauguraron en la Catedral en San Rafael y en agosto del año pasado en el santuario de la Virgen del Valle en la zona de Valle Grande. Ambos están a disposición de la gente sin que deban pagar un peso.
La cremación "es una costumbre que está en aumento y otros templos parroquiales se están sumando. En la iglesia de Monte Comán tienen listo el proyecto para construir el cinerario", comentó el padre José Antonio Álvarez, vocero del obispado.
Desde la Iglesia recordaron que no está permitida la dispersión de las cenizas y aconsejan que la conservación sea en un lugar sagrado. "Es hasta una cuestión de respeto por la persona al igual que se haría con el cuerpo, también le permite al doliente tener un lugar a donde concurrir para rezar por esa alma, hacer el duelo, algo que además ayuda mucho psicológicamente", dijo el padre Álvarez.