Por ejemplo, se ha demostrado el papel de la vitamina D en la prevención de la degeneración macular, la retinopatía diabética y el síndrome del ojo seco.
Por ejemplo, se ha demostrado el papel de la vitamina D en la prevención de la degeneración macular, la retinopatía diabética y el síndrome del ojo seco.
“Hoy está claro que la mayor parte de los casos de miopía son de causa medioambiental: la excesiva cantidad de horas dedicadas a lectura o pantallas y la poca exposición al aire libre que tienen niños y adolescentes son los dos factores de riesgo más importantes para desarrollar miopía. Estos dos factores representan el estilo de vida que llevan los niños y adolescentes actualmente, con lo cual la prevención induciendo cambios en el estilo de vida se vuelve imprescindible”, comenta Mauro Stabile, director general de Novar.
A pesar de los beneficios de una exposición controlada a los rayos solares, una exposición prolongada o intensa a estos puede generar diversos problemas de salud ocular.
Una parte de los rayos ultravioleta emitidos por el sol son filtrados por la capa de ozono, pero la otra parte logra llegar a la superficie de la tierra afectando la piel y los ojos.
Los ojos son órganos muy sensibles a la radiación solar, y los rayos solares pueden afectar prácticamente todas sus capas, produciendo problemas tales como:
En verano hay un aumento de casos de ojo seco debido a las temperaturas ambientes más altas y a la mayor sequedad ambiental, que hace que se evaporen las lágrimas. El mayor uso de ventiladores y aires acondicionados, sistemas de aire seco, también contribuyen a resecar los ojos.
Se trata de lesiones o erosiones producidas en la capa más externa del ojo, la córnea, que aparecen debido a una exposición excesiva a los rayos ultravioleta. El efecto que produce es como tener una quemadura solar en el ojo y sus síntomas principales son dolor, lagrimeo, visión borrosa, fotosensibilidad, enrojecimiento, espasmos del párpado y sensación de arenilla.
La pinguécula, que también se debe a la exposición a rayos UV, consiste en un pequeño bulto blanco o de color amarillento que aparece justo al lado de la córnea. Cuando este bulto o crecimiento anormal de tejido sobrepasa e invade la córnea, se le denomina pterigion. En ocasiones, el tratamiento a seguir consiste en la extirpación mediante cirugía.
La exposición a radiación ultravioleta de forma continua y sin protección a lo largo de los años de toda una vida, puede acelerar el desarrollo de cataratas y producir maculopatía, lo que puede conducir a una pérdida de visión progresiva.

De igual manera que se protege la piel frente a los rayos ultravioleta, se deben proteger los ojos. Y aunque es cierto que la radiación es más intensa en zonas cercanas al Ecuador y en lugares donde las superficies pueden reflejar rayos (como el agua, la nieve o la arena), es importante que protejamos los ojos siempre.
Es fundamental que si uno se expone al sol se cubran los ojos con anteojos de sol homologados, con filtros adecuados, que cumplan con los requisitos de calidad necesarios y es recomendable que nos cubramos la cabeza con gorros y viseras.