Si a los artistas se los conoce por sus obras, Almodóvar debe ser un tipo empático, extravagante y vital, y a todas luces alguien fascinado por tensar las cuerdas emocionales de sus personajes, a los que arroja con el mismo envión a situaciones desopilantes y a las angustias más grandes. Con cuatro décadas haciendo cine, posiblemente sea el director español vivo más famoso del planeta.
El 3 de septiembre estrenó en el Festival de Venecia La voz humana, un cortometraje de 30 minutos protagonizado por la actriz británica Tilda Swinton, que es nada menos que su primer filme rodado completamente en inglés y el vigésimo tercero desde que en 1980 logró filmar Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón gracias a una “baquita” que hicieron sus familiares y amigos.
Almodóvar soplará 71 velitas este viernes 25 y, pese a los sinsabores de la pandemia, hay mucho que celebrar. En su planeta de colores chillones siempre nos estarán esperando mujeres desbordadas, gays y travestis poderoses, madres insondables y gente haciendo playback o agobiada por el peso de su cruz. Por supuesto que también tangos y boleros entrañables y muchos teléfonos, porque a Almodóvar lo desvelan las llamadas cruciales. Sin ir más lejos, en La voz humana, su reciente corto inspirado en el texto teatral de Jean Cocteau, se ve a la inmensa Tilda Swinton sumergida en la intimidad de una mujer que deambula angustiada por su casa, intentando escuchar al otro lado de la línea la voz de su amante, quien la abandonó. •