El presidente Barack Obama y su rival republicano, Mitt Romney, realizaron ayer el primero de sus tres debates en la disputa por la Casa Blanca, a 33 días de que el electorado estadounidense decida sus destinos en las urnas. Distendidos, ambos se dieron la mano al llegar al auditorio de la Universidad de Denver (Colorado, oeste) para un duelo centrado en temas internos estadounidenses, durante 90 minutos, televisado a toda la nación.
El mandatario -de traje azul marino y corbata azul, colores de los demócratas- tomó la palabra en el primer debate dedicado principalmente a la economía y comenzó su discurso deseando a su esposa, Michelle, un feliz vigésimo aniversario de casados, que ambos celebraron ayer”.
En tanto, Mitt Romney arrancó con fuerza el primer debate televisado de la campaña electoral en Estados Unidos en Denver (Colorado, oeste), acusando al presidente demócrata Barack Obama de dañar la economía con la excesiva regulación.
“Me preocupa que el camino en que estamos haya sido infructuoso”, dijo Romney en sus observaciones introductorias, y prometió: “Voy a recuperar la vitalidad para que Estados Unidos vuelva a funcionar” y propondré “más tratados de libre comercio, en especial con América Latina”.
Por su parte el presidente acusó a su rival republicano de querer “duplicar la apuesta en las políticas” que condujeron a una crisis económica devastadora hace cuatro años y se burló de su rival republicano por haber dado marcha atrás en su plan de reducción de impuestos a gran escala.
“Durante 18 meses ha estado hablando de su plan de recortes fiscales y ahora, a cinco semanas de las elecciones, dice que su gran idea ‘no importa’”, argumentó Obama, después que Romney negara que sus planes fueran a aumentar el déficit presupuestario de Estados Unidos. Los dos rivales presidenciales tienen programado debatir el 16 de octubre en Hampstead, Nueva York, y el 22 de octubre en Boca Ratón, Florida.