Una de las tres ampollas que hay en el mundo con sangre de Juan Pablo II, que será hecho santo por Francisco el 27 de abril próximo, fue robada hace dos días de la pequeña iglesia de San Pietro de la Ienca, ubicada en una zona montañosa de los Abruzos, vecino al monte italiano Gran Sasso, que el Papa polaco amaba visitar para reflexionar y esquiar.
Cincuenta carabineros, con un grupo de perros especializados, participaban ayer de las operaciones de búsqueda de la reliquia, mientras se refuerza la pista de que los ladrones se llevaron la ampolla con sangre y un pequeño crucifijo de la parroquia para realizar un rito satánico.
En agosto de 2012, la ampolla con la sangre de Juan Pablo II había sido robada por tres sacerdotes de la mochila de otro cura a bordo de un tren. La reliquia fue encontrada pocas horas después, abandonada cerca de la estación de ferrocarril de Cerveteri, en el litoral romano, a 40 km de la capital.
Francisco proclamará santo el 27 de abril a Wojtyla, que reinó como pontífice durante 26 años y medio, desde 1978 y hasta su muerte, en abril de 2005. En la misma ceremonia, en la plaza de San Pedro, será también canonizado Juan XXIII, el "Papa Bueno" que revolucionó a la Iglesia en sólo cinco años como Sumo Pontífice, convocando el Concilio Vaticano II que renovó a la institución católica y la reconcilió con el mundo contemporáneo.