25 de enero de 2014 - 01:17

El reto de mantener buena relación con Perú

Michelle Bachelet -que asume la Presidencia de Chile el 11 de marzo- tendrá el desafío de mantener el buen momento por el que atraviesan las relaciones con Perú pese al diferendo en la Corte de La Haya, y de recuperar los vínculos con Bolivia.

Durante su anterior gobierno (2006-2010), Bachelet recibió la demanda de límites marítimos que interpuso Perú en La Haya, un gesto que calificó esa vez como "inamistoso".

Seis años después le corresponderá enfrentar la implementación de la sentencia y el escenario "post fallo" una vez zanjada una de las principales disputas entre ambos países.

"El fallo va a colocar un punto de inflexión en la relación bilateral y se espera que ese punto de inflexión sea positivo en términos de complementar la buena relación que existe ya con Perú", dijo el analista de la Universidad de Chile, Guillermo Holzmann.

Bachelet también deberá recomponer las relaciones con Bolivia, que durante el gobierno de su predecesor, el derechista Sebastián Piñera, concretó otra demanda en La Haya, en busca de recuperar su salida al mar.

"La relación vecinal está compleja. Tenemos la implementación del fallo con Perú, tenemos una demanda que responder a Bolivia, y esas son tareas que van a requerir esfuerzo", resumió Astrid Espaliat, del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y miembro de equipo de Defensa chileno.

El fallo -que se conocerá el lunes- encontrará a Chile en plena transición entre el gobierno de Piñera y la nueva administración de Bachelet, dentro de seis semanas.

Será Piñera, cuyo gobierno hizo frente a la defensa legal, quien deberá enfrentar sus consideraciones inmediatas y Bachelet quien haga frente a sus consecuencias.

Perú demandó a Chile en 2008 alegando la inexistencia de un límite marítimo, cuestión que Chile rechaza al estimar que dos acuerdos, firmados en 1952 y 1954, delimitaron la frontera.

El fallo podría modificar la actual delimitación, afectando los intereses económicos de Chile en un área rica en recursos marinos, en un triunfo político de Perú ante un rival que lo venció y le arrebató parte de su territorio a fines del siglo XIX.

Sin embargo, tanto Chile como Perú sortearon de buena forma toda la fase previa.

Contra lo esperado, Piñera y el presidente peruano Ollanta Humala llevaron adelante una de las mejores relaciones de la región tras establecer una política de "cuerdas separadas", que distanció el diferendo de los asuntos comerciales.

Ese acuerdo logró destrabar unas relaciones congeladas durante la anterior administración de Bachelet, como una primera reacción ante la presentación en La Haya.

"Humala ha asumido una política pragmática respecto a lo que es su manejo ideológico y su relación con Chile, que coincide con el pragmatismo con el cual ha gobernado Chile en los últimos años", dice Holzmann, para explicar el cambio de actitud del mandatario peruano, un reconocido crítico de Chile.

Chile es hoy uno de los principales inversores en Perú. Hasta 2012, el acumulado ascendía a los 9.550 millones de dólares, casi un 10% del total invertido por Chile en el mundo.

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