José María Pérez Arzeno, uno de los pioneros de la aviación argentina, será recordado hoy a cien años de su muerte, al caer la aeronave que piloteaba el 11 de abril de 1913, un año antes de que Jorge Newbery corriera la misma suerte en Mendoza.
José María Pérez Arzeno, uno de los pioneros de la aviación argentina, será recordado hoy a cien años de su muerte, al caer la aeronave que piloteaba el 11 de abril de 1913, un año antes de que Jorge Newbery corriera la misma suerte en Mendoza.
“Fue un precursor, un pionero, un ejemplo para mi familia y para el país. Como todo el que incursiona en algo nuevo, abrió caminos con valentía y decisión y afrontó desafíos hasta dar la vida”, dijo su sobrina nieta, Alejandra Pérez Arzeno.
El piloto sólo tenía 22 años cuando murió, el 11 de abril de 1913, mientras intentaba unir el trayecto entre Pergamino y Rosario y su avión cayó en campos de la provincia de Santa Fe.
De esa manera, Pérez Arzeno se convirtió en la tercera víctima de la aviación después de otros dos pioneros: Manuel Origone y Lorenzo Eusebione.
Al año, el 1 de marzo de 1914, correría la misma suerte Jorge Newbery, a los 38 años, quien fuera el impulsor de la aviación en el país, “el más conocido de la pequeña camada de aviadores de esos años, y por quien lleva su nombre el aeropuerto metropolitano”, acotó la sobrina nieta de Pérez Arzeno.
“Todos ellos fueron pioneros de la aviación y a ellos se les debe tanto coraje y entrega”, sostuvo la mujer quien, junto a otros familiares y amigos, realizará hoy un homenaje a su antecesor.
Pérez Arzeno obtuvo su brevet (habilitación para volar) otorgado por la Federación Aeronáutica Internacional en marzo de 1913, un mes antes del fatal accidente.
“Para muchos entendidos, el piloto era una promesa para la ciencia aeronáutica. Por eso sus restos fueron esperados con mucha tristeza por una multitud en la estación de tren de San Martín, mientras que la trágica noticia resonó en la prensa nacional e internacional del momento”, relató la sobrina nieta.