Los croatas votaron ayer una enmienda constitucional que impedirá el matrimonio homosexual, en un referéndum promovido por ONG conservadoras y fustigado como discriminatorio por militantes de los derechos humanos.
Los croatas votaron ayer una enmienda constitucional que impedirá el matrimonio homosexual, en un referéndum promovido por ONG conservadoras y fustigado como discriminatorio por militantes de los derechos humanos.
Según los resultados oficiales concernientes al 99% de las urnas escrutadas, un 65,76% respondió “Sí” a la pregunta de si el matrimonio debe definirse en la Constitución como “la unión entre un hombre y una mujer”.
El resto de los electores votó “no”. Actualmente, la Carta Magna no contiene ninguna definición del matrimonio. Tres horas antes del cierre de los colegios electorales la participación era de 26,75% del padrón electoral.
La Iglesia Católica, muy influyente en este país de 4,2 millones de habitantes y miembro de la Unión Europea, dio todo su apoyo a la organización de la consulta.
“Somos un país católico y la familia es muy importante, ¿por qué destruir lo que ha existido durante siglos?”, se preguntó Jasna Badovinac, una jubilada de 62 años, tras votar en favor de la enmienda.
Bozena Ivezic, una funcionaria de 60 años, está en contra de la enmienda. “Prohibir el matrimonio homosexual sería un paso atrás para nuestra sociedad; cada uno tiene derecho a una familia y la mayoría no puede imponer sus decisiones a una minoría”, argumenta.
El gobierno de centro-izquierda así como militantes de los derechos humanos y figuras destacadas de la sociedad croata pidieron en los últimos días a los ciudadanos que voten en contra de la enmienda.
“Es como si estuvieras obligado a pedir a cuatro millones de personas permiso para casarte. Así es exactamente como mi novio y yo vivimos esta situación”, comenta Ljubomir Mateljan, de 31 años, un militante homosexual.