8 de diciembre de 2013 - 01:33

Primer test electoral de Maduro tras ganar la presidencia en abril

Unos 19 millones de ciudadanos votan hoy para elegir alcaldes en 337 municipios. La oposición busca conservar su bastión: Caracas.

Gobierno y oposición pugnan hoy por el voto de 19 millones de venezolanos en comicios municipales elevados por los antichavistas a la categoría de un plebiscito sobre la gestión de Nicolás Maduro, electo por un estrecho margen en abril tras la muerte de Hugo Chávez.

Con trasfondo de alta inflación y escasez, casi 40.000 terminales electrónicas receptoras de votos abrirán a partir de las 6 hora locales (7.30 de Argentina) durante diez horas para elegir las autoridades en 337 alcaldías, un nivel de gobierno donde el chavismo tiene amplia mayoría ya que controla cerca de 280.

Pero las miradas estarán focalizadas en las ciudades grandes y en especial en las dos “joyas de la corona”, la “súper” alcaldía del área metropolitana de Caracas (que abarca cinco municipios) y la petrolera Maracaibo, segunda ciudad del país.

Ambas alcaldías, que suman un sexto de los votantes, están hoy en manos de la oposición, que encuentra la difícil tarea -en especial en Maracaibo- de retenerlas.

Las elecciones en el tercer país más violento de América Latina y con tasas de 54 homicidios cada 100.000 habitantes (superiores a las de naciones en guerra) transcurren en el marco de la ya tradicional prohibición de venta de alcohol durante 72 horas y una interdicción adicional a las ya existentes al porte de armas.

El presidente Maduro advirtió a sus adversarios sobre los riesgos de escenificar protestas violentas si son derrotados.

Ambos bandos políticos se comprometieron a observar de cerca la votación. Unos 120.000 militares están a cargo de la seguridad y la logística en el proceso, además de unos 43.000 milicianos que apoyarán las labores de custodia de los centros de votación y patrullaje.

Los militares fueron desplegados a lo largo y ancho del país en refuerzo de la policía para custodiar los comicios, en un operativo iniciado hace varios días y que fue bautizado Plan República.

Problemas económicos

Venezuela llegó a estas municipales arrastrando una inflación de 54% anual, escasez puntual de determinados bienes y presiones sobre el férreo control cambiario, que llevaron la cotización del dólar a superar nueve veces el valor oficial, en el ilegal mercado paralelo.

Quizás envalentonada por las vacilaciones oficialistas de los primeros meses de gobierno, los traspiés económicos y los retrocesos de Maduro en las encuestas, la oposición lanzó su desafío de transformar las municipales en un plebiscito informal y una bisagra en el futuro de Venezuela.

Nicolás Maduro -el heredero del fallecido presidente Hugo Chávez-, en picada en los sondeos hasta octubre, tomó el guante -sin jamás aceptar el carácter plebiscitario- y, tras definirse como “Presidente justiciero”, lanzó una ofensiva que forzó la baja de precios de televisores, zapatos o tornillos, censó a comerciantes y amenazó con prisión a díscolos.

Sondeos privados detectaron que la batería de medidas populistas, que apuntan básicamente a la clase media, habrían frenado la caída de la intención de voto de los candidatos oficiales e incluso revertido la tendencia.

“Maduro aparece por primera vez gobernando; se lo ve como un presidente, que puede estar tomando una acción que quizás no te gusta, pero que tiene el toro por las astas”, explica desde un punto de vista diferente el politólogo Luis Vicente León.

Una derrota opositora pondría en tela de juicio la línea desarrollada hasta aquí por la coalición aglutinada bajo las banderas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y cuya cabeza visible es el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, quien perdió la presidencial por 1,49 puntos porcentuales ante Maduro.

Llegar a un resultado victorioso en elecciones municipales requiere varios triunfos diferentes. El primero sería que la oposición, que apenas controla poco más de medio centenar de alcaldías, progrese fuerte y pueda exhibir la noche de hoy un mapa venezolano más equilibrado.

Las huestes de Capriles, cuyo bastión tradicional son las grandes ciudades, en la última presidencial se impusieron en 90 distritos y se han fijado como meta llegar a controlar un centenar de alcaldías (el doble que hoy), lo que dejaría al chavismo, de todas maneras, con más de 230 bajo su mando.

En una elección municipal, donde no hay un triunfador evidente como en una presidencial o una legislativa, “lo que realmente interesa es quién cree la gente que ganó”, dice León, director de la encuestadora Datanálisis.

La oposición, para transmitir idea de triunfo, necesita mantener un caudal de votos a nivel nacional cercano al del gobierno, aumentar fuertemente las alcaldías que controla y, sobre todo, defender sus dos grandes bastiones simbólicos: Caracas metropolitana y Maracaibo.

En Venezuela no hay encuestas de salida de urna y el Consejo Nacional Electoral, que tiene por política difundir resultados cuando son irreversibles, anticipa que tres horas después de los cierres de votación podrán comenzar a conocerse los resultados de cada elección local.

Los venezolanos elegirán a 335 alcaldes, 2.435 ediles, 69 representantes indígenas municipales, dos alcaldes metropolitanos y 20 concejales.

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