15 de abril de 2014 - 22:51

Precariedad y fallas en urbanización dificultan el control del incendio

Valparaíso, conocida como "la Joya del Pacífico" con su centro declarado Patrimonio de la Humanidad, esconde también altas tasas de pobreza y precariedad en su urbanización que complicaron más el control del voraz incendio que comenzó hace cuatro días.

Las llamas, que han dejado 15 muertos y 11.000 damnificados, son un viejo enemigo del puerto.

Esta vez, el fuego se inició en una zona forestal en la parte alta de los 44 cerros que conforman la ciudad, y como habían adelantado varios expertos, además del viento y las altas temperaturas, la precaria urbanización agravó la catástrofe.

Según Iván Poduje, profesor de urbanismo de la Universidad Católica, ante la falta de vivienda y el retraso en los planes del Estado para su construcción, las familias han ido tomando terrenos en zonas de riesgo, como quebradas, muchas veces abandonadas y sin servicios de agua y alcantarillado, que además tienen zonas boscosas donde suelen producirse incendios.

"En la quebrada el viento se acelera y la propagación del fuego es muy rápido, y más si las viviendas son de material ligero. Es muy difícil llegar a esas quebradas, tienen pendientes muy abruptas. Los accesos son malos y es muy difícil controlar el fuego", diagnostica.

La geografía ha complicado la gestión de esta ciudad, que cuenta con bajos recursos y una altísima deuda, equivalente a la mitad de su presupuesto anual. Faltan empleos para sus habitantes, y el movimiento económico del importante puerto de la ciudad no revierte en las arcas del municipio.

"Es inexplicable que el puerto sea una empresa autónoma del estado que genera rentas importantes y paga nada al municipio", comenta Poduje.

Segregación y pobreza

Miles de inmigrantes europeos llegaron a Valparaíso en el siglo XIX para comenzar una nueva vida. Era un paso obligado en las rutas marítimas antes de la apertura del canal de Panamá.

Hoy el puerto recibe a miles de turistas atraídos por ese antiguo esplendor, en una ciudad que parece detenida en el tiempo, con sus añosos ascensores, y densos cerros llenos de casas de colores.

Pero existe otra cara de la ciudad. Sus niveles de pobreza están dos puntos por sobre la media nacional de 14,4%. Las pendientes complican todo: desde la llegada del agua, hasta la recolección de la basura, que se acumula en las calles.

"Valparaíso se ve muy bonito de lejos. Pero cuando te acercas a estos cerros, te das cuenta que ese anfiteatro es en gran medida pobreza que está expuesta", explica Poduje. "Es un ejemplo absoluto de segregación urbana. Los turistas, van a las partes más bonitas, el borde costero y cerros que originalmente eran los barrios ricos de Valparaíso cuando era la capital económica de Chile, que son tres o cuatro", asegura.

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