Este aderezo suele aparecer al lado de las papas una vez terminada la cocción, pero también puede entrar mucho antes en la receta. Utilizar una pequeña cantidad para cubrirlas antes de llevarlas al horno permite conseguir un exterior más dorado y sumar condimentos sin necesidad de agregar grandes cantidades de aceite.
El método se volvió popular entre cocineros caseros y también aparece en recetas de marcas y publicaciones especializadas: la mayonesa funciona como una emulsión de grasa y agua que se distribuye de manera uniforme sobre la superficie de la papa.
Por qué la mayonesa funciona en el horno
La base de una mayonesa tradicional contiene principalmente aceite, huevo y algún componente ácido, como vinagre o limón.
Al mezclarla con papas cortadas, la salsa queda adherida incluso en los pequeños bordes e irregularidades. Durante la cocción, la grasa favorece el dorado y ayuda a mantener los condimentos pegados.
No hace falta que las papas terminen teniendo sabor marcado a mayonesa. Después de pasar por un horno fuerte, predominan las notas tostadas y los condimentos utilizados.
Cómo preparar las papas con este truco
Para una fuente mediana se necesita:
- 700 gramos de papas.
- 1 a 2 cucharadas de mayonesa.
- 1 cucharadita de pimentón.
- Ajo en polvo.
- Pimienta.
- Romero u orégano.
- Sal, a gusto.
El procedimiento es simple:
- Lavar las papas y cortarlas en cubos o gajos de tamaño similar.
- Para un interior más tierno, se pueden hervir previamente entre 7 y 10 minutos, sin llegar a cocinarlas por completo.
- Escurrirlas y secarlas muy bien.
- Mezclar la mayonesa con los condimentos.
- Incorporar las papas y remover hasta que queden cubiertas por una película fina, no una capa gruesa.
- Distribuirlas sobre una fuente amplia, sin amontonarlas.
- Cocinar en horno fuerte, alrededor de 210–220 °C, hasta que estén doradas. El tiempo dependerá del tamaño, pero puede rondar los 30 a 40 minutos.
- Darlas vuelta aproximadamente a mitad de cocción.