30 de septiembre de 2026 - 13:35

Una costilla rota de uno de los T. rex más grandes conservó durante 66 millones de años las huellas de su recuperación

La ciencia encontró en Scotty una lesión excepcional: estos dinosaurios todavía aportan pistas a la paleontología sobre cómo reparaban sus huesos.

El fósil conserva una red de estructuras mineralizadas asociadas con vasos sanguíneos. Su distribución dentro del hueso permite investigar cómo respondió el organismo a la fractura. La recuperación había comenzado, pero no llegó a completarse, según la información publicada por el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, en Estados Unidos.

Qué encontraron dentro de la costilla fracturada de Scotty

La pieza presenta un callo óseo, un engrosamiento relacionado con la reparación de una fractura. Los investigadores examinaron esa región mediante distintas técnicas para observar tanto su estructura como su composición química. El estudio científico describe una lesión aparentemente incompleta y una red interna de formas ramificadas.

Las imágenes mostraron estructuras que conectan el hueso remodelado con la zona del callo. Los autores las interpretan como posibles vasos vinculados con la formación de nuevas conexiones sanguíneas durante la cicatrización. Su forma y ubicación aportan indicios sobre el proceso biológico que ocurrió alrededor de la herida.

Los análisis también detectaron una composición dominada por hierro. El trabajo plantea que esas estructuras se conservaron como moldes mineralizados parcialmente rellenados. No se trata de sangre fresca ni de vasos que mantengan sus funciones originales: son huellas fosilizadas que permiten reconstruir características de tejidos antiguos.

Esa diferencia es fundamental para entender el descubrimiento. La paleontología trabaja con restos transformados durante millones de años. La forma conservada, los minerales y la posición dentro del hueso deben estudiarse en conjunto, porque una imagen llamativa, por sí sola, no explica cómo se originó una estructura.

Cómo miraron el fósil y qué se sabe de su supervivencia

La investigación combinó rayos X de sincrotrón, microscopía e imágenes obtenidas con neutrones. Estas herramientas ofrecen información complementaria: permiten reconocer detalles internos y diferencias entre materiales que no siempre aparecen con la misma claridad al utilizar una sola técnica.

En abril de 2026, el equipo llevó fósiles a los instrumentos MARS y VENUS de Oak Ridge. Las mediciones con neutrones permitieron examinar huesos grandes y complementar los resultados anteriores. Esta etapa buscó obtener información del interior sin alterar las estructuras preservadas.

La pregunta inevitable es cuánto tiempo vivió Scotty después de romperse la costilla. Las fuentes consultadas no establecen una cantidad concreta de días, semanas o meses. La presencia de reparación indica que sobrevivió lo suficiente para que el organismo respondiera, pero no permite asignarle aquí un plazo preciso.

Tampoco debe confundirse la antigüedad del fósil con la edad de la lesión. Los aproximadamente 66 millones de años corresponden al pasado en el que vivió el animal, no al tiempo que permaneció herido. Y una fractura incompletamente reparada no demuestra, por sí misma, que esa lesión haya causado su muerte.

El valor del hallazgo está en esa ventana excepcional. Una costilla permite estudiar una respuesta del organismo mientras todavía estaba en marcha. Para la ciencia, estos dinosaurios no solo dejaron información sobre su tamaño: también conservaron señales de cómo sus cuerpos enfrentaban una herida.

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