Las ventanas son uno de los puntos por donde más calor puede perder un hogar durante el invierno. Para mejorar el ahorro sin aumentar constantemente la calefacción, especialistas en eficiencia energética recomiendan colocar cortinas o persianas aislantes bien ajustadas y, al mismo tiempo, sellar las pequeñas filtraciones de aire alrededor de los marcos.
El problema está en que un vidrio común ofrece mucho menos aislamiento que una pared correctamente construida. El Gobierno de Australia estima que hasta un 40% de la energía utilizada para calefaccionar una vivienda puede perderse a través de las ventanas. Por eso, intervenir esa zona puede mejorar el confort interior sin necesidad de reemplazar inmediatamente todas las aberturas.
Qué conviene colocar en las ventanas para conservar el calor
Una de las alternativas más simples son las cortinas gruesas con revestimiento térmico. Para que realmente funcionen, no deberían quedar suspendidas lejos de la abertura: conviene que lleguen hasta el piso, cubran los laterales y tengan un tejido suficientemente cerrado para atrapar una capa de aire entre la tela y el vidrio.
Una opción todavía más específica son las persianas celulares. Su estructura interna forma pequeñas cámaras de aire que aumentan el aislamiento de la ventana. Ensayos realizados por el Oak Ridge National Laboratory para el Departamento de Energía de Estados Unidos encontraron ahorros de hasta 20% en energía destinada a calefacción frente a un escenario sin persianas.
Esto no significa que cualquier cortina produzca automáticamente ese porcentaje de ahorro. El resultado depende del vidrio, el clima, la orientación de la vivienda, el sistema de calefacción y, especialmente, de qué tan bien ajustada esté la cobertura.
El detalle que puede hacer que una cortina no alcance
Antes de comprar una cortina térmica también conviene comprobar si entra aire alrededor del marco. Las corrientes producidas por pequeñas juntas obligan a la calefacción a trabajar más para mantener una temperatura confortable. Colocar burletes o sellar correctamente esos espacios es una intervención económica que puede marcar una diferencia importante.
El horario también importa. Durante un día soleado de invierno, abrir las cortinas permite aprovechar parte del calor que ingresa naturalmente. La recomendación es volver a cerrarlas antes de que oscurezca, cuando interesa crear una barrera adicional entre el interior caliente y el vidrio frío.
Para quienes buscan una mejora mayor, existen películas transparentes aislantes, paneles secundarios y ventanas con doble vidriado. Pero no siempre hace falta comenzar por una reforma costosa: una cobertura correctamente instalada y un buen sellado pueden mejorar considerablemente una abertura existente.
La estrategia para el hogar es sencilla: evitar que el calor que ya generó la calefacción escape rápidamente. Cubrir correctamente las ventanas, aprovechar el sol durante el día y eliminar filtraciones permite atacar uno de los puntos débiles de la vivienda y favorecer el ahorro durante los meses más fríos.