El dodo, un ave no voladora desaparecida de la isla Mauricio durante el siglo XVII, volvió a ocupar un lugar central en un proyecto científico de gran ambición: intentar desarrollar un ave con características semejantes a las de aquella especie extinta mediante ingeniería genética.
El 14 de octubre de 2026, la empresa estadounidense Colossal Biosciences anunció avances en una herramienta de inteligencia artificial llamada GenoMorph. Según la compañía, el sistema permitió identificar unos 2.300 candidatos genéticos que podrían participar en la formación del pico y la estructura facial del dodo.
Qué descubrió la inteligencia artificial sobre el dodo
La dificultad principal es que el ADN recuperado de especies desaparecidas está incompleto y deteriorado. Para estudiar el dodo, el equipo necesita comparar secuencias antiguas con información de aves actuales y distinguir cuáles son relevantes para determinados rasgos físicos.
GenoMorph fue entrenada con información del desarrollo embrionario de gallinas, codornices, patos y palomas. La herramienta relaciona datos genómicos con cambios en la forma de estructuras óseas y propone regiones de ADN que podrían ser estudiadas mediante experimentos.
Identificar 2.300 candidatos no significa haber comprobado 2.300 cambios necesarios ni haber recreado el genoma completo. Se trata de una lista de posibles objetivos para investigación, cuyo efecto deberá probarse.
Por qué utilizan una paloma para intentar recrearlo
El proyecto toma como referencia a la paloma de Nicobar, uno de los parientes vivos más próximos del dodo. La idea general consiste en investigar modificaciones genéticas capaces de producir características parecidas a las del ave desaparecida.
En las aves, el desafío es particularmente complejo porque no basta con modificar células de un animal adulto. Es necesario trabajar con células germinales y procesos reproductivos que permitan transmitir las modificaciones a nuevas generaciones.
Colossal informó avances en técnicas de cultivo celular, investigación embrionaria y sistemas de incubación artificial. Sin embargo, cada uno representa una etapa experimental: ninguno demuestra que ya haya nacido un dodo.
¿Sería realmente el mismo animal que desapareció?
Incluso si en el futuro naciera un ave con un pico, un cuerpo y un comportamiento semejantes, eso no garantizaría que fuera genéticamente idéntica al dodo histórico. La selección de rasgos puede generar una reconstrucción aproximada, y la biología del desarrollo incluye variables que todavía no se comprenden por completo.
También existe un problema ecológico: Mauricio cambió desde la desaparición del dodo. Introducir un ave recreada requeriría evaluar depredadores, enfermedades y restauración del hábitat, además del bienestar de los ejemplares.