La limpieza de los repasadores requiere prestar atención al lavado y al secado. En el hogar, dejar estos textiles húmedos, amontonados o dentro del lavarropas puede favorecer que aparezca olor incluso después de limpiarlos. El error que conviene evitar es demorar el secado o guardarlos antes de que estén completamente secos.
Eso no significa que toda prenda con olor tenga una única causa. También conviene revisar la cantidad de detergente y el mantenimiento del lavarropas, especialmente cuando el problema aparece en varias cargas y no solamente en los repasadores.
¿Por qué pueden quedar con olor después del lavado?
Una vez terminado el programa, los repasadores todavía necesitan perder la humedad retenida entre sus fibras. Dejarlos durante mucho tiempo dentro del tambor puede favorecer el olor a humedad. Whirlpool señala que, si ese olor se desarrolla, puede ser necesario volver a lavar la carga.
La dosis de jabón también importa. Agregar más producto no garantiza una limpieza mejor: el exceso de detergente puede acumular residuos difíciles de retirar, según las recomendaciones del fabricante para el lavado de toallas.
Antes de repetir el lavado con una dosis mayor, comprobá qué cantidad corresponde al producto, la carga y el equipo. La referencia es la etiqueta del detergente y el manual del lavarropas, no la intensidad del perfume que queda en la tela.
¿Cómo lavar y secar los repasadores para evitar ese error?
La rutina debe permitir que los paños se limpien y sequen antes de volver a utilizarse. La Food Standards Agency recomienda lavarlos o cambiarlos regularmente, porque los textiles sucios y húmedos pueden favorecer la multiplicación de bacterias.
Para organizar el proceso:
- Revisá la etiqueta del repasador y elegí un programa compatible con su tejido.
- Dosificá el detergente según las instrucciones.
- Retirá la carga al terminar, sin dejarla esperando durante horas.
- Extendé los repasadores abiertos, con espacio entre ellos.
- Si usás secadora, comprobá que el tejido la admita.
- Guardalos únicamente cuando estén secos, prestando atención a dobladillos y sectores gruesos.
Entre usos, tampoco conviene dejarlos hechos un bollo junto a la pileta. Colgalos extendidos para que puedan secarse y reemplazalos cuando estén sucios, en lugar de seguir utilizando el mismo paño durante toda la jornada. La autoridad alimentaria de Nueva Gales del Sur recomienda mantenerlos limpios, secos y lavarlos regularmente.
¿Qué revisar si el olor vuelve a aparecer?
Si el problema persiste, controlá el estado del lavarropas siguiendo su manual. Los residuos de detergente y la humedad en el equipo pueden contribuir al olor. Revisá las instrucciones para limpiar el tambor, el cajón y las juntas accesibles, sin desmontar piezas por tu cuenta.
También separá funciones: destiná un repasador limpio a secar vajilla y otro a las manos, y utilizá elementos específicos para limpiar superficies. La FSA identifica la reutilización de un mismo paño para distintas tareas como una práctica que conviene corregir.
Si un repasador conserva olor después de un lavado adecuado y un secado completo, no lo vuelvas a usar sobre utensilios limpios mientras resolvés el problema. Tener varias unidades disponibles permite cambiarlas sin depender de una pieza que todavía está húmeda.