¿Tenés todos los cargadores enchufados en casa? Es una costumbre muy común, pero los expertos advierten que no es del todo inocente. Aunque los cargadores actuales son cada vez más eficientes, dejarlos conectados permanentemente implica un gasto energético innecesario, riesgo de desgaste y, en casos extremos, peligro de incendio. Lo explica Glen Farivar, profesor de electrónica de potencia de la Universidad de Melbourne.
Uno de los mayores problemas es el llamado consumo en espera o "energía vampiro". Aunque no esté cargando nada, un cargador enchufado sigue consumiendo una pequeña cantidad de energía, solo para mantener activos sus circuitos de control. Según Farivar, este consumo es mínimo por dispositivo, pero si tenés varios cargadores en casa —de celular, notebook, reloj o auriculares— el gasto acumulado puede ser considerable.
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Además, los cargadores se deterioran con el tiempo, especialmente cuando están expuestos a fluctuaciones de voltaje en la red eléctrica. Aunque los modelos modernos tienen protección inteligente y consumen menos energía en reposo, los cargadores más económicos y sin certificación pueden sobrecalentarse, fallar o incluso provocar incendios.
¿Qué se recomienda hacer con los cargadores?
Según la nota publicada por The Conversation y firmada por Farivar, lo mejor es desenchufarlos si no se están usando, especialmente si ves que se calientan más de lo normal, hacen ruidos o tienen cables dañados. En ese caso, lo más seguro es reemplazarlos inmediatamente.
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También recomienda prestar atención a la calidad del cargador. Los dispositivos originales o certificados tienen sistemas de protección que alargan su vida útil y reducen riesgos eléctricos. En cambio, los genéricos pueden poner en peligro tanto al aparato como al hogar.
En resumen, aunque los cargadores modernos son eficientes y seguros, dejarlos enchufados afecta el consumo energético del hogar y reduce su vida útil. Un pequeño hábito como desenchufarlos puede evitarte gastos innecesarios y futuros dolores de cabeza.