La ciencia logró recuperar escritura dentro de un rollo de papiro carbonizado mediante rayos X, en un experimento con posibles aplicaciones en arqueología. Los investigadores fabricaron sus propias réplicas, las sometieron al calor y después reconstruyeron el texto digitalmente. Pudieron leerlo sin desenrollar físicamente el material.
La investigación apunta a un problema concreto: algunos documentos antiguos son tan frágiles que abrirlos puede destruirlos. Los rollos de Herculano, afectados por la erupción del Vesubio del año 79, representan uno de los casos más conocidos. Su contenido quedó atrapado entre capas convertidas en un material quebradizo.
Por qué quemaron réplicas de papiro para estudiar documentos antiguos
El equipo utilizó papiro moderno y tintas preparadas con distintas concentraciones de plomo. Ese elemento era importante porque investigaciones anteriores habían detectado su presencia en la escritura de algunos fragmentos antiguos. La pregunta era si podía facilitar la lectura mediante imágenes del interior.
Después de escribir, los investigadores carbonizaron el material en un recipiente de acero parcialmente cerrado, colocado dentro de un horno de alta temperatura con muy poco ingreso de oxígeno. El objetivo era reproducir características del daño, trabajando con muestras reemplazables y sin poner en riesgo piezas arqueológicas originales.
El calor no hizo aparecer letras legibles a simple vista. Tampoco se quemaron pergaminos antiguos para revelar una tinta invisible. La carbonización preparó el modelo experimental; la lectura llegó después, gracias a las diferencias que los rayos X permitieron detectar entre la tinta y su soporte.
La dificultad es que una tinta basada en carbono puede parecerse demasiado al papiro carbonizado en las imágenes. Según explica la Universidad de California en Berkeley, el plomo absorbe más rayos X y mejora el contraste. Así, las zonas escritas pueden distinguirse del material que las rodea.
Cómo recuperaron la escritura y qué falta comprobar
Los científicos obtuvieron imágenes mediante tomografía de rayos X, una técnica que permite reconstruir el interior de un objeto en tres dimensiones. En lugar de separar las capas con herramientas, utilizaron los datos del escaneo para seguir su recorrido dentro del rollo.
Luego aplicaron un programa que permitió desenrollar virtualmente la superficie escrita. La reconstrucción digital transformó las capas curvas en una representación que podía examinarse sin desplegar el papiro real. El trabajo, publicado el 16 de septiembre de 2026 en PLOS ONE, presenta una prueba de concepto.
También comprobaron que un instrumento de fluorescencia de rayos X podía detectar plomo después de la carbonización. Ese resultado sugiere una posible forma de seleccionar documentos antiguos cuya tinta ofrezca mejores condiciones para un análisis posterior. Es una propuesta que todavía necesita evaluarse sobre las piezas originales.
La limitación principal es que no todas las tintas antiguas contienen plomo. Por eso, el éxito con una réplica preparada no garantiza que cualquier rollo carbonizado pueda leerse del mismo modo. La composición de la tinta sigue siendo una condición decisiva para esta vía de recuperación.
Para la arqueología, las réplicas permiten probar procedimientos cuyo resultado puede compararse con una escritura conocida de antemano. El avance demostrado es recuperar texto de un modelo carbonizado sin abrirlo. El siguiente desafío es determinar hasta dónde esa combinación de ciencia, papiro y rayos X puede ayudar a leer documentos auténticos.