Dejamos el teléfono boca abajo y empezamos a trabajar. ¿Eso significa que nuestra forma de prestar atención vuelve inmediatamente a ser igual? Un nuevo estudio de psicología encontró que personas con alto uso problemático del celular mostraron diferencias en la atención incluso cuando la prueba no presentaba un smartphone, aplicaciones ni notificaciones.
El hallazgo es interesante precisamente porque los investigadores quisieron salir del teléfono: utilizaron figuras geométricas para estudiar cómo cambiaba la atención de un objeto a otro.
Qué pasó cuando tuvieron que mover la atención entre dos objetos
El trabajo, publicado el 7 de septiembre en Behavioral Sciences, utilizó una prueba clásica conocida como paradigma de los dos rectángulos.
En una pantalla aparecían dos rectángulos paralelos. Primero, una señal marcaba uno de sus extremos y, poco después, aparecía una letra "T". El participante tenía que detectarla y responder lo más rápidamente posible.
La letra podía aparecer en el lugar señalado, en otro extremo del mismo rectángulo o en un punto situado a igual distancia pero en el otro rectángulo.
Esta última comparación permite estudiar algo muy concreto: el costo de trasladar la atención desde un objeto hacia otro.
Los participantes clasificados con niveles altos de lo que el estudio denomina "adicción al smartphone" presentaron un efecto de atención basada en objetos mayor que el grupo con niveles bajos. La diferencia estuvo impulsada principalmente por respuestas más lentas cuando debían trasladar la atención al otro rectángulo.
Además, ese grupo presentó tiempos de reacción generales más lentos durante el experimento.
Esto no demuestra que el celular haya causado el cambio
Acá aparece una distinción fundamental.
Los investigadores encontraron una asociación entre un mayor uso problemático del smartphone y determinadas diferencias en el funcionamiento de la atención. El diseño no permite concluir que utilizar mucho el celular haya "entrenado" o deteriorado directamente el cerebro.
De hecho, los propios autores señalan que el término "adicción al smartphone" es discutido científicamente. En la literatura también se utiliza uso problemático del smartphone, porque hablar de adicción puede sugerir un trastorno clínico que estos resultados por sí solos no establecen.
Lo novedoso es que la diferencia apareció utilizando rectángulos y una letra, no imágenes de teléfonos o redes sociales. Estudios anteriores habían observado sesgos de atención hacia estímulos específicamente relacionados con celulares; este trabajo buscó comprobar si las diferencias podían aparecer también frente a objetos neutrales.
Por eso, desde la psicología, el resultado no permite decir que el uso problemático del celular destruya la atención. Sí plantea una pregunta interesante sobre el smartphone: las personas con niveles elevados de uso problemático mostraron más dificultad para desplazar rápidamente la atención entre objetos incluso cuando el teléfono había desaparecido de la tarea.