Los habituales imanes de recuerdo que se compran durante las vacaciones o se reciben como regalo pueden alterar el funcionamiento de la heladera. Aunque estos objetos son inofensivos para la salud humana, los fabricantes advirtieron que los modelos equipados con pantalla táctil sufren daños a largo plazo por su sensibilidad a los campos magnéticos.
Esta advertencia generó dudas entre los usuarios que acostumbran decorar las puertas de la cocina con recuerdos metálicos. Sin embargo, la amenaza no afecta a todos los electrodomésticos por igual, ya que la estructura técnica interna establece una diferencia clara entre los aparatos tradicionales y las unidades digitales modernas.
¿Por qué las heladeras tradicionales no sufren daños por los imanes?
En el caso de los modelos más antiguos que funcionan mediante bombas de calor, el riesgo de rotura es completamente nulo. Un especialista del Departamento de Química y Física de la Universidad de Ginebra explicó que este tipo de refrigeradores carece de componentes internos que reaccionen de manera negativa al entrar en contacto con el magnetismo.
A su vez, los adornos convencionales no poseen la fuerza suficiente para traspasar el grosor de la puerta y alcanzar la zona donde se ubica la electrónica del aparato. Sobre esta falsa creencia, un sitio web dedicado a analizar mitos de internet señaló: "Si colocas un pequeño objeto de metal del otro lado de la puerta llena de imanes, verás que se cae al suelo en lugar de ser atraído por el imán".
La psicología revela que las personas que llenan la heladera de imanes tienen estos rasgos.
¿Qué riesgo tienen los imanes en las heladeras con pantalla táctil?
El impacto de los campos magnéticos sobre la tecnología cotidiana cuenta con antecedentes relevantes en otros sectores. En 2021, la compañía Apple emitió un comunicado para advertir que los imanes incluidos en el teléfono iPhone 12 podían causar interferencias en equipos médicos de alta precisión, como los marcapasos y los desfibriladores.
En el entorno doméstico, la preocupación de los fabricantes se enfoca exclusivamente en las heladeras con pantallas táctiles. Al reaccionar de forma sensible a la presencia constante de campos magnéticos en la superficie, estos componentes digitales sufren un desgaste progresivo que puede comprometer el funcionamiento general del electrodoméstico.