Tres loros pequeños que llegaron a manos de Sabrina Mercham cuando todavía eran polluelos indefensos crecieron con un objetivo claro: desarrollar la autonomía necesaria para vivir en libertad. El plan funcionó, aunque dejó una consecuencia inesperada. Las aves se marcharon, comenzaron a relacionarse con otros ejemplares y conservaron la costumbre de regresar a visitar a la mujer.
Una de esas visitas quedó registrada el 22 de septiembre, cuando Sabrina, responsable del perfil Casinha Branca, escuchó a los periquitos haciendo ruido fuera de su casa. Al salir, uno voló hasta su mano, otro se acomodó sobre su brazo y el tercero eligió su cabeza. Esta vez, además, el trío no había llegado solo.
El dato relevante es que las aves pueden marcharse y volver por decisión propia.
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Qué ocurrió cuando los tres loros regresaron a buscar a Sabrina
Sabrina interpretó los sonidos que escuchaba desde el exterior como el llamado de las aves y decidió grabar el encuentro.
- Apenas salió, uno de los periquitos voló directamente hacia ella y aterrizó en su mano. No tardó en aparecer el segundo, que eligió su brazo para posarse.
- El tercero completó una escena que evidenciaba la familiaridad entre ellos: se instaló sobre su cabeza.
- Sin embargo, había una novedad. Otros dos periquitos habían acompañado al grupo hasta el lugar. Las tres aves rescatadas ya no se limitaban a desplazarse juntas, sino que pasaban parte de su tiempo relacionándose con otros ejemplares en libertad.
¿Cómo llegaron los tres polluelos a manos de Sabrina?
La historia había comenzado años antes y bajo circunstancias mucho más delicadas.
Un trabajador contratado para limpiar el techo de una vivienda encontró allí a los periquitos cuando todavía eran muy pequeños. De acuerdo con el relato compartido posteriormente por Sabrina, las aves adultas ya habían sido retiradas y el propietario habría pedido que los polluelos fueran sacrificados.
El trabajador se negó a hacerlo. En cambio, se llevó a las aves y comenzó a buscar ayuda para saber cómo atenderlas.
Esa búsqueda terminó conduciéndolas hasta Sabrina, quien asumió su cuidado con asesoramiento profesional.
El propósito no era convertirlas en animales confinados dentro de una vivienda, sino ayudarlas durante la etapa en la que todavía dependían de asistencia hasta que pudieran desenvolverse por sí mismas.
El hecho de que regresen a un lugar conocido no implica, por sí solo, que hayan dejado de desenvolverse fuera de la vivienda.
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Por qué Sabrina dejó que las aves crecieran en libertad
Según su relato, el cuidado estuvo orientado desde el comienzo hacia la autonomía de los tres animales.
- Sabrina también señaló que recibió orientación de la División de Vida Silvestre: mientras las aves permanecieran libres y fueran ellas las que decidieran regresar espontáneamente al sitio donde habían recibido cuidados, no sería necesario intervenir para retenerlas.
- Así se desarrolló una relación diferente de la que existiría con aves mantenidas permanentemente dentro de una casa.
- Los periquitos comenzaron a pasar tiempo en el exterior, volar libremente e interactuar con otras aves, pero siguieron identificando la vivienda de Sabrina como un lugar al que podían regresar.
Las aves salen, se relacionan con otros ejemplares y regresan espontáneamente. Y la última visita agregó un detalle que completa aquella transformación: los tres periquitos que alguna vez llegaron juntos porque necesitaban ayuda ahora pueden regresar desde el exterior acompañados por nuevos miembros de su propio mundo.