19 de agosto de 2026 - 10:15

Juntaron cientos de kilos de vidrio que iban a terminar en la basura y los convirtieron en ladrillos para construir paredes

Un proyecto de reciclaje utilizó vidrio descartado para fabricar ladrillos y probar una alternativa para aprovechar residuos en la construcción.

El proyecto partió de 240 botellas de vidrio transparentes y oscuras. Primero fueron recuperadas, lavadas y secadas a temperatura ambiente; después se trituraron hasta obtener 257 kilos de material. De ese total, 252 kilos se reservaron para fabricar los ladrillos y otros cinco se utilizaron para analizar el tamaño de las partículas.

Cómo 240 botellas terminaron convertidas en 180 ladrillos

El vidrio recuperado no se utilizó entero ni simplemente se mezcló con cemento. Los investigadores lo trituraron hasta conseguir una granulometría adecuada y comprobaron sus características antes de incorporarlo a la mezcla. El objetivo era que el vidrio reciclado pudiera funcionar como uno de los componentes del nuevo material de construcción.

Para fabricar las piezas probaron diferentes proporciones de cemento, arena gruesa y vidrio triturado. La formulación que presentó los mejores resultados fue una relación de 1:3:2 entre esos tres componentes. Con los 252 kilos recuperados lograron fabricar un total de 180 ladrillos experimentales.

Las piezas fueron posteriormente evaluadas en aspectos como dimensiones, deformación, absorción de agua y resistencia a la compresión. Según el trabajo publicado en Chemical Engineering Transactions, los ladrillos obtenidos con la formulación seleccionada cumplieron las características consideradas por los investigadores.

Por qué el vidrio puede tener una segunda vida en la construcción

La propuesta resulta interesante porque el vidrio es un material que puede permanecer durante muchísimo tiempo entre los residuos si no ingresa nuevamente a un circuito de aprovechamiento. Triturarlo permite explorar otros destinos para aquellas botellas que dejaron de cumplir su función original.

Sin embargo, esto no significa que cualquier persona pueda romper botellas y utilizarlas para levantar una pared. La investigación trabajó con granulometrías controladas, proporciones específicas y ensayos realizados en laboratorio. Los ladrillos destinados a obras reales deben cumplir las normas y certificaciones correspondientes al lugar donde serán utilizados.

El experimento demuestra otra posibilidad para la economía circular: aquello que comenzó como 240 botellas descartadas terminó convertido en materia prima para 180 piezas de construcción. En vez de esconder el residuo, el proyecto buscó aprovechar sus propiedades y sustituir parcialmente materiales convencionales con vidrio reciclado.

Así, reciclaje, residuos y construcción se cruzan en una transformación especialmente visual: botellas que ya no servían fueron lavadas, trituradas y reincorporadas a un nuevo producto capaz de tomar la forma de un ladrillo.

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