Envolver con papel aluminio el tallo de las bananas se convirtió en un truco habitual para intentar retrasar esas manchas marrones que aparecen a medida que madura la fruta. La explicación parece lógica: las bananas liberan etileno, un compuesto gaseoso relacionado con la maduración, y cubrir uno de sus extremos supuestamente limitaría su propagación.
Sin embargo, el físico y divulgador Vincenzo Schettini cuestiona que este pequeño envoltorio produzca una diferencia importante. El problema es que el etileno no procede exclusivamente del tallo, por lo que cubrir esa zona no interrumpe el proceso. La temperatura, el estado de maduración y la proximidad de otras frutas también influyen en cuánto tiempo permanecen en buenas condiciones.
Colocar un pequeño cuadrado de aluminio sobre el extremo no convierte al resto de la banana en una zona aislada del proceso.
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Por qué se envuelve el tallo de las bananas con papel aluminio
La idea parte de un fenómeno real: las bananas continúan madurando después de ser cosechadas y el etileno participa de manera fundamental en ese proceso.
Schettini explica que el tallo puede ser una de las zonas asociadas a la liberación del gas y que el aluminio actuaría como una barrera local.
“Los plátanos siguen madurando incluso después de ser cosechados porque producen gas etileno”, señala el divulgador.
El problema aparece al convertir esa explicación en la conclusión de que tapar únicamente el extremo de la fruta permitirá conservarla durante mucho más tiempo.
La banana continúa con sus procesos de maduración y el etileno no queda limitado exclusivamente a la zona cubierta.
¿Entonces el papel aluminio hace que las bananas duren más?
Según Schettini, cubrir solamente el tallo no constituye una solución eficaz para detener la maduración.
“El etileno no solo lo produce el tallo, sino también la cáscara y la pulpa, por lo que si se le pone la ‘tapa’ al tallo es inútil”, explica.
En otras palabras, colocar un pequeño cuadrado de aluminio sobre el extremo no convierte al resto de la banana en una zona aislada del proceso.
La producción y respuesta al etileno continúan, por lo que la fruta seguirá madurando.
Eso tampoco significa que cualquier experimento doméstico con el tallo tenga exactamente el mismo resultado en todas las condiciones. La velocidad de maduración depende de múltiples variables y no únicamente de una pequeña barrera colocada sobre un extremo.
Las bajas temperaturas pueden afectar especialmente la cáscara y provocar oscurecimiento.
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Por qué conviene separar las bananas unas de otras
- Las bananas son frutas climatéricas: durante su maduración experimentan cambios fisiológicos en los que el etileno actúa como señal para acelerar diferentes procesos, entre ellos modificaciones de color, textura y aroma.
- Cuando varias frutas productoras de etileno permanecen juntas, el gas puede acumularse en su entorno inmediato, especialmente si hay poca ventilación.
- Schettini aconseja por eso no mantener todas las bananas pegadas entre sí cuando el objetivo es ralentizar la maduración.
- Separarlas tampoco detendrá el proceso, pero puede reducir la exposición conjunta al etileno producido por otras piezas.
¿Qué frutas conviene mantener alejadas de las bananas?
No solo hay que prestar atención al propio racimo.
Manzanas, peras y paltas también están relacionadas con una importante producción o respuesta al etileno durante su maduración, por lo que agrupar distintas frutas climatéricas puede acelerar cambios cuando se almacenan juntas.
Si el objetivo es conservar las bananas verdes o amarillas durante más tiempo, puede ser conveniente mantenerlas separadas de otras frutas que estén madurando activamente.
Esto también permite utilizar el fenómeno en sentido contrario
Cuando se busca acelerar deliberadamente la maduración de determinadas frutas climatéricas, colocarlas cerca de una fuente de etileno puede favorecer el proceso.
¿Dónde conviene guardar las bananas para que maduren más lentamente?
Schettini recomienda un lugar fresco, pero establece una diferencia entre fresco y frío de heladera.
El divulgador sitúa como referencia temperaturas no inferiores a aproximadamente 10 °C y desaconseja colocar bananas todavía en proceso de maduración en un refrigerador que funciona normalmente alrededor de los 4 a 6 °C.
Cuando ya estén maduras a tu gusto, la heladera puede ayudar a ralentizar su evolución, aunque la piel se vuelva marrón.
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El detalle que pone en duda el famoso truco está en el propio funcionamiento de la fruta: el tallo no es un interruptor que pueda apagarse envolviéndolo en aluminio.