Una manera de conseguir que más pájaros visiten un jardín no consiste en colocar alimento artificial, sino en incorporar plantas que naturalmente formen parte de su dieta. Entre las especies sudamericanas aparece el camboatá, un árbol de follaje persistente cuyos frutos son especialmente atractivos para la fauna.
Su nombre científico es Cupania vernalis y en Argentina también recibe nombres como yaguá, ramo o camboatá colorado.
El Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales lo clasifica como autóctono y documenta su presencia en distintas áreas protegidas del país.
Por qué atrae aves
El camboatá produce pequeñas flores blanquecinas y luego cápsulas que contienen semillas oscuras rodeadas por un arilo carnoso de color amarillo anaranjado.
Esa parte del fruto funciona como alimento para aves frugívoras. Estudios realizados en bosques argentinos registraron el consumo de Cupania vernalis por diferentes especies, mientras planes oficiales de forestación urbana destacan especialmente que sus semillas son buscadas por loros.
No es, por lo tanto, un “frutal” comparable con un duraznero o un limonero cuyo objetivo principal sea la cosecha humana. Su mayor interés dentro de un jardín biodiverso está en producir alimento y refugio para fauna silvestre.
Cuánto crece y dónde puede plantarse
Este punto es importante antes de incorporarlo a un patio pequeño. El camboatá no es un arbusto diminuto: puede rondar los 7 a 9 metros y, en condiciones favorables, crecer todavía más.
Tiene copa persistente y puede brindar sombra durante todo el año. Por eso conviene prever suficiente distancia respecto de paredes, construcciones y otras plantas.
Su distribución natural comprende zonas del norte y noreste argentino y también aparece documentado en sectores del noroeste y centro.
No es una especie nativa propia de todas las provincias del país, de modo que antes de plantarlo conviene verificar si el clima y las condiciones locales resultan apropiados.
Un jardín para pájaros necesita algo más que un solo árbol
La mayor riqueza aparece cuando las especies nativas se combinan. Árboles, arbustos, flores y gramíneas de diferentes alturas ofrecen alimento, lugares de descanso y refugio en distintos momentos del año.
El INTA recomienda precisamente utilizar vegetación nativa para construir corredores capaces de conectar pequeños espacios verdes urbanos y favorecer aves, insectos y polinizadores.
El camboatá puede cumplir una parte de esa función: mantiene una copa verde, genera sombra y produce estructuras que la fauna reconoce como alimento, convirtiendo un jardín en algo más parecido al ecosistema que existía antes de la urbanización.