Mientras una salsa hierve o una preparación está en el horno, algunas personas se sientan a esperar. Otras utilizan cada minuto libre para lavar los platos, limpiar la mesada y guardar aquello que ya no van a necesitar. A simple vista parece únicamente una preferencia por el orden, pero puede existir otra motivación: evitar que pequeñas tareas se conviertan después en una obligación mucho mayor.
Eso no significa que la psicología haya demostrado que todas las personas que limpian mientras cocinan poseen un mismo rasgo.
Un comportamiento cotidiano puede responder a costumbre, educación, necesidad práctica o simplemente a la forma en que cada uno organiza su tiempo.
Resolver ahora para no encontrarse con todo después
La ventaja inmediata resulta fácil de observar. Cada plato que se lava durante la preparación es un pendiente menos una vez terminada la comida.
Investigaciones sobre tareas inconclusas ofrecen un contexto interesante. Un estudio con trabajadores encontró que dejar obligaciones sin terminar se asociaba con mayor rumiación posterior y peor descanso, aunque se trataba de tareas laborales y no específicamente domésticas.
Por eso, el resultado no puede trasladarse automáticamente a una cocina, pero ayuda a comprender por qué algunas personas prefieren cerrar pequeñas acciones antes de seguir.
El mecanismo puede ser muy cotidiano: en lugar de enfrentar diez objetos sucios al final, se resuelven de uno o dos mientras aparecen.
Un entorno despejado también reduce estímulos
Hay otro elemento: aquello que permanece a la vista. Estudios de neurociencia muestran que múltiples objetos presentes simultáneamente compiten por la atención, y el cerebro necesita seleccionar qué información es relevante para la tarea que está realizando.
Eso no permite afirmar que una mesada con platos provoque por sí misma estrés. Pero sí aporta una explicación plausible de por qué algunas personas se sienten más cómodas cocinando sobre una superficie despejada, con menos elementos visuales que gestionar.
Un estudio de UCLA también encontró asociaciones entre la manera en que algunas personas describían sus hogares como desordenados o llenos de proyectos pendientes y determinados patrones de ánimo y cortisol.
Los propios autores advirtieron que era una muestra pequeña y que los resultados no demuestran causalidad.
No siempre es una señal positiva
Limpiar sobre la marcha puede ser simplemente una estrategia eficiente de organización. El problema aparecería si la persona no puede tolerar ningún objeto fuera de lugar y la necesidad de limpiar genera ansiedad o interfiere con otras actividades.