24 de agosto de 2026 - 21:00

En 1906, introdujeron jabalíes en La Pampa para la caza; 8 años después se rompió el cerco y una estimación oficial calculó 6,7 millones en Argentina

Un informe oficial reconstruye cómo comenzó la expansión de Sus scrofa en el país: fue introducido con fines cinegéticos en La Pampa.

Apenas ocho años después, una rotura del cerco perimetral permitió que numerosos animales escaparan.

La consecuencia fue una dispersión que excedió rápidamente los límites del coto. El informe nacional señala que desde allí los jabalíes avanzaron hacia el sur de San Luis, sur de Córdoba, sudoeste de Santa Fe y parte de Río Negro, mientras ejemplares llevados posteriormente a bosques próximos al lago Nahuel Huapi favorecieron una segunda expansión por la Patagonia.

De un coto de caza a millones de animales

El documento oficial establece una cifra especialmente llamativa: estimó la presencia de 6.764.357 ejemplares distribuidos en aproximadamente el 30% del territorio argentino.

Hay que hacer una precisión temporal importante: esa cifra pertenece al informe oficial elaborado y publicado años atrás, por lo que no corresponde pensarla como un censo actualizado específicamente a agosto de 2026.

Sigue siendo, sin embargo, la estimación oficial concreta que figura en el material nacional consultado.

La expansión fue favorecida por una combinación difícil de controlar. El informe menciona su alimentación omnívora, la capacidad para adaptarse a una gran variedad de climas, la elevada reproducción y la falta de suficientes depredadores naturales.

Esas características permiten que una población establecida aumente y colonice nuevos ambientes con rapidez.

El Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales coincide en los hitos principales: registra la introducción en La Pampa en 1906 con fines de caza deportiva y la fuga de numerosos ejemplares en 1914, seguida por su dispersión hacia distintas provincias y parques nacionales.

Qué problemas provoca hoy una población de semejante escala

El impacto no se limita a la presencia de un animal exótico. El mismo informe oficial atribuye al jabalí daños en los suelos por las hozadas, pérdida de biodiversidad, consumo de semillas, dispersión de plantas exóticas y competencia con especies nativas. También puede afectar explotaciones ganaderas, cultivos, acopios e infraestructura.

Existe además un componente sanitario. Los jabalíes pueden actuar como reservorios o transmisores de enfermedades que afectan ganado, fauna silvestre y personas, entre ellas triquinosis, brucelosis y enfermedad de Aujeszky, según la evaluación nacional.

El informe llegó a realizar una estimación económica a partir de daños productivos observados y calculó costos superiores a US$1.351 millones, aclarando que el número podía estar subestimado porque no incorporaba de manera completa todos los efectos sobre ganadería, cultivos, infraestructura y accidentes.

Por qué una fuga de 1914 sigue teniendo consecuencias

Lo ocurrido muestra una característica central de las especies invasoras: una introducción localizada puede dejar de ser controlable cuando los animales encuentran condiciones apropiadas para reproducirse y dispersarse. En este caso, a la fuga inicial se sumaron posteriores liberaciones en otros puntos del país.

Por eso, la secuencia es tan contundente: 1906, introducción para la caza; 1914, rotura del cerco y escape; décadas de expansión hasta ocupar una porción enorme del territorio argentino. El dato de los 6,7 millones no describe cuántos escaparon aquella vez, sino la escala que alcanzó posteriormente la población estimada.

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